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Jesús Laínz

Francisco Camprodón, poeta catalán de las guerras de España

"Las barras de Catalunya/ sont sempre'ls puntals d'Espanya".

"Las barras de Catalunya/ sont sempre'ls puntals d'Espanya".

El que llegaría a ser uno de los poetas más populares de la España romántica nació en Vich el 3 de marzo de 1816 en el seno de una familia acomodada. Jurista de formación y amigo de su paisano Jaime Balmes, prefirió dejar la abogacía para dedicarse a lo que de verdad le interesaba, la política.

Llegó a diputado liberal, pero, ya entrado en su treintena, se entregaría a su verdadera vocación, la de poeta. La mayoría de sus versos fueron escritos en español, pero también salieron de su pluma algunos en catalán que se encuentran entre los más tempranos de una Renaixença que empezaba a tomar impulso.

Su faceta más popular, que le procuró fama y riqueza, fue la de autor teatral y libretista de zarzuelas en ambas lenguas, en colaboración con los compositores más célebres de su época, como Barbieri, Gaztambide y Arrieta. Este último fue el autor de la más famosa de todas, posteriormente convertida en ópera: Marina.

Pero lo que más nos interesa resaltar en esta breve semblanza son los numerosos versos de tema patriótico, tanto en lengua española como catalana, inspirados por hechos bélicos como la Guerra de la Independencia y las de Marruecos y Cuba.

Por ejemplo, a la trágica guerra con la que se inauguró el siglo XIX español dedicó Camprodón un soneto titulado "El Dos de Mayo":

Ante el águila audaz que al mundo espanta
doblan los reyes la menguada frente
y cede Europa toda: solamente
el aliento español no se quebranta.

Es preciso luchar: la guerra santa
enciende en ira al corazón valiente;
nada importa morir: no se consiente
la infame huella de extranjera planta.

Mientras Francia sus huestes amontona,
creyendo, ilusa, producir desmayo,
viste España su casco de amazona;

y en lid sangrienta, más veloz que el rayo,
el Bruch, Bailén y la inmortal Gerona
responden al cartel del Dos de Mayo.

Para homenajear a Juan Prim a su regreso victorioso de la campaña africana de 1860, imaginó un discurso del caudillo almogávar Roger de Flor al vencedor de Tetuán. He aquí un breve fragmento:

¡Adéu, Joan Prim, adéu;
no fa falta lo bras méu
per triunfar de la campanya!
Senti tu: jo plech á Déu
per las banderas d’Espanya.

Tras la revolución de 1868 obtuvo un cargo en la Administración de Hacienda en Cuba, donde fallecería en agosto de 1870 a los cincuenta y seis años de edad. Su llegada a la isla coincidió con el estallido de la Guerra de los Diez Años, primera de las guerras de independencia cubanas, prendida el 10 de octubre de aquel año al grito de "¡Cuba Libre!" por el hacendado Carlos Manuel de Céspedes, maestro venerable de la logia Good Faith, en la que había fraguado la conspiración. Camprodón puso su pluma al servicio de la patria escribiendo versos inflamados que publicaría tanto en la prensa de la metrópoli como en La Gresca, el periódico de los catalanes afincados en Santiago de Cuba. Uno de ellos fue leído por su autor en un banquete en honor de los voluntarios catalanes:

Más altos que las estrellas
han de volver de campaña;
y de esa facción huraña
que tan mal el hierro empuña,
veréis cómo Cataluña
sabrá darle cuenta a España.

Otro poema a los voluntarios de su tierra, esta vez en lengua catalana, concluía así:

De gloria may n’hi ha massa
y la gloria ab sanch se guanya,
y al lleigir vostra campanya
exclami la gent mes llunya:
Las barras de Catalunya
sont sempre’ls puntals d’Espanya.

Y en otro presumió de su provincia natal:

Per l’honor de la bandera,
per lluitar com bona filla,
¡Barcelona es la pubilla,
Barcelona es la primera!

No cantó solamente a los voluntarios catalanes, sino también a los de otras provincias, como los asturianos y los andaluces. He aquí unos fragmentos del poema dedicado a los vascongados:

Sabemos que en campo o villa,
donde más peligro haya,
allí se bate Vizcaya
por el honor de Castilla
(…) Brindo a la primera hazaña
de las vascongadas tropas:
¡Arriba todas las copas!
¡Hurra por la madre España!

En el titulado A la sublevación de Cuba, proclamó así su indignación por las pretensiones de los separatistas:

¡Independencia aquí! ¡Ultraje fiero
que las hispanas fibras electriza!
¿Dónde está el extranjero
que insulta de tus padres la ceniza?

Y para terminar por hoy, en las siguientes redondillas reclamó para los catalanes el papel de defensores eternos de España:

Si hi ha criolls que sostenen que no te fills Catalunya
per lluitar en terra llunya lo vent los porta, ja venen.

Venen d’aquell cau que cria minyons de cor tan valent
q’un jorn abordant l’Orient y altre jorn la moreria.

Avuy la patria’ls demana y may los demana en va.
¡Ay del que vulga afrontà la venjansa catalana!

Los veureu prompte en campanya que com lleons embesteixen
y com anyells obeyeixen al que mana en nom d’Espanya.

Feras de potentas garras presentan al plom lo pit
y no tenen mes que un crit: ¡San Jordi y vivan las barras!

Las barras d’historia bella que en totas lluitas mortals
han sigut sempre’ls puntals de las tropas de Castella.

Si estant Espanya en desmay l’atormentan uns y altres
¡Llam del cel! ¡Avuy nosaltres som mes espanyols que may!

La patria es mare fins are y si pobra y trista està,
no’s dirà q’un català ha renegat de sa mare.

Ja venen: los porta’l vent: mes tots avans han jurat
no tornar a Montserrat mentre hi hagi un insurgent.

Y no es jurament de maula, que en terra proxima o llunya
no se sap que Catalunya hagi trencat la paraula.

Pocos meses después de su muerte, el susodicho periódico La Gresca patrocinó la publicación de Patria, fe, amor, recopilación de poemas en las dos lenguas en las que escribió.

Se dice, se comenta que, por casualidades de la vida, desde hace cuarenta años estos versos de Francisco Camprodón no aparecen en los manuales de literatura que estudian los niños catalanes.

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