Menú
Jesús Laínz

'Una carn e una sang'

La primera enunciación de una voluntad imperial española, dos siglos antes de Carlos V, obra de un catalán.

Jesús Laínz
0
Jesús Laínz - 'Una carn e una sang'
Jaime I

Tras el derrumbamiento del reino visigodo como consecuencia de la invasión musulmana, en la Cordillera Cantábrica y los Pirineos fueron surgiendo los centros de resistencia de una vieja Hispania que se negó a desaparecer. Porque, a pesar de la fragmentación, hoy se olvida interesadamente lo que unía a aquellos reinos: un origen étnico común debido a la fusión de las poblaciones –hispanos, romanos, germanos– que aquí habían habitado desde tiempos prerromanos hasta el siglo VIII; un origen político común, pues llevaban siglos formando parte de una única comunidad política, primero como provincia romana y después como reino visigodo; una común herencia cultural de la romanidad; una tradición jurídica común –el Liber Iudiciorum y su posterior traducción romance, el Fuero Juzgo– que no sólo estuvo vigente en todos los reinos cristianos, sino que también siguió rigiendo la comunidad mozárabe muchos siglos después de la conquista musulmana; una religión común, el cristianismo, factor identitario esencial por encima de cualquier otro; una común conciencia de ser los herederos del reino desaparecido en Guadalete; y una tarea histórica común, la lucha contra el Islam.

¿Quieres leer el artículo completo?

Y de paso navegar sin publicidad
HAZTE SOCIO