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Ridiculizando a Rubén Darío

Tanto él como sus seguidores fueron acusados de neogongorinos, siempre en busca de la palabra más retorcida.

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Caricatura de Rubén Darío | LD

Continuemos con el escarnecimiento de los pobres modernistas. Pues hasta uno de los suyos, el inalcanzable Valle-Inclán, los caricaturizó en el extravagante coro de Luces de bohemia, esperpento en el que incluyó como personaje al propio Rubén Darío.

Tanto él como sus seguidores fueron acusados de neogongorinos, siempre en busca de la palabra más retorcida e incluso sospechosos de compartir con Góngora su arterioesclerosis y su amnesia. Unamuno, en otra de sus andanadas contra los modernistas, confesó detestar a Góngora y proclamó que no valía la pena gastar energías en descifrarlo. Además, consideró que el esteticismo modernista estaba empezando a corroer las Letras españolas al difundir por ellas "un soplo de erotismo blandengue y baboso, de mozos impúberes o de viejos decrépitos". Y no les regateó epítetos, entre ellos el de falsos, pues consideró que sus alegrías, sus tristezas, sus arrebatos y sus sensualidades no eran más que poses juveniles de las que se curaron al entrar en la treintena.

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