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Xavier Reyes Matheus

Las palabras 'liberal' y 'liberalismo'

La connotación izquierdista que tiene en inglés la palabra 'liberal' parece derivar del contexto de la España del Trienio.

Xavier Reyes Matheus
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Resultaría muy difícil sintetizar en un artículo de prensa todo lo que ha producido la investigación sobre los términos liberal y liberalismo, dos palabras que, adoptadas también en otras lenguas, se consideran aportaciones hispanas al vocabulario político contemporáneo. Aunque sería obligado recordar los nombres de importantes estudiosos que se han ocupado del tema (Vicente Llorens, Pedro Grases, Juan Marichal, Antonio Moliner, María Teresa García Godoy…), está claro que ninguna corriente historiográfica ha dedicado tanta atención al léxico de nuestras revoluciones decimonónicas como la historia de los conceptos, cuyo principal valedor es en España el profesor Javier Fernández Sebastián, catedrático de la Universidad del País Vasco.

Siguiendo, pues, lo averiguado por tantos y tan significativos autores, a modo de resumen podemos recordar que, para cuando se produjeron en el mundo hispanohablante las convulsiones contra el Antiguo Régimen, liberalidad tenía larga solera como sinónimo de generosidad y como atributo de la condición nobiliaria, pues se la consideraba virtud propia de nobles o de príncipes, y en cambio rara entre los plebeyos. Por el contrario, el movimiento patriótico que se concentra en Cádiz comienza a referirse a la nación liberal, y llegará a definir al español, como hace Bartolomé José Gallardo, como "un hombre fuerte, constante y liberal". Las gentes de a pie y el conjunto del pueblo, que con los principios constitucionales habían pasado de súbditos a ciudadanos, se ven de pronto participando de una magnanimidad que antes sólo se les reconocía a los próceres de alta cuna. Por su parte, la persona del monarca, que antes podía detentar una autoridad absoluta y sin embargo ser elogiada como liberal (en vista de su disposición a la clemencia y a la largueza, como lo había sido Carlos III), ya no podrá llevar este apellido más que cuando se ajuste a una Ley suprema aprobada por los representantes de la nación.

Todavía en septiembre de 1808 el primer secretario de Estado y de Despacho de Fernando VII, Pedro Cevallos, traduce la expresión de Napoleón "des idées plus liberales" por "ideas más francas", según la vieja acepción. De allí a poco comenzará a evidenciarse la metamorfosis de la palabra, que algunos creerán precisamente contagio del francés, aunque Gallardo la defiende de esta acusación:

Hay muchas personas no tan versadas ciertamente en el buen romance castellano como en el francés, o tan poco duchos en uno y otro como muy aferradas en sus rancias preocupaciones, que condenan la expresión 'liberales' en el sentido que acabamos de significar, como novedad disonante en nuestro idioma: conceptúanla galicismo y a la fe que no lo es.

En Hispanoamérica, sin embargo, la vinculación semántica con la generosidad se mantuvo más largamente, como que el gobierno de las Cortes gaditanas, por más que movido por su deseo de transformar la fuente y el ejercicio de la autoridad política, se percibía aún, allende el océano, como la voz del poder real. El venezolano Juan Germán Roscio decía en 1817 que la Constitución de Cádiz era "liberal sin duda con el territorio de la península, con las islas Baleares y Canarias", pero "muy mezquina con los países de ultramar en cuanto al derecho de representación"; y todavía en los años del Trienio se afirmaba en El Editor Constitucional de Guatemala que "los mismos representantes europeos que fueron liberales para sí, no lo fueron para nosotros".

También sobre la década de 1820 parece arraigada la voz liberalismo, formación enteramente nueva y poco eufónica para figuras como Alcalá Galiano, quien confesaba usarla "no de muy buena gana". Así y todo, el famoso periódico El Censor, que comenzó a imprimirse en Madrid tras el levantamiento de Riego, admitía en un número de 1821:

Ha venido al fin a ser ya castellana la acepción franco-revolucionaria del adjetivo liberal: del cual se ha formado por derivación el sustantivo liberalismo para denotar la cualidad abstracta de ser el hombre liberal.

Hacia 1827, el adjetivo se usa ya en inglés para significar una postura política. En la reescritura de la balada "The devil's walk", que inicialmente había compuesto junto a su cuñado Samuel Taylor Coleridge, el poeta conservador Robert Southey hace decir a una de las hijas del Demonio:

When my liberal notions
produce mischievous motions,
there's many a man of good intent,
in either house of Parliament.

En efecto, la connotación izquierdista que tiene en inglés la palabra liberal parece derivar del contexto de la España del Trienio, en donde cobra fuerza el grupo de los liberales exaltados. Los tories se referían a los whigs calificándolos no de liberals (como se hacían llamar ellos mismos), sino de liberales, en español, pues con ello pretendían hacer ver el vínculo ideológico que sus adversarios mantenían con los radicales de España, la enemiga por antonomasia de Inglaterra.

Frente a la denominación liberales se creó también la de serviles para nombrar a los reaccionarios. Los serviles eran partidarios del absolutismo bajo Fernando VII pero, curiosamente –como señala José Luis Aranguren–, el término no se destinará luego a caracterizar a los carlistas. Durante el conflicto sucesorio los liberales se transformarán en cristinos o en isabelinos, pero no renunciarán a aquella primera denominación, y es famosa la copla dedicada a la Reina Gobernadora, María Cristina de Borbón, quien, sin haber dado a la Corona española un heredero varón que hubiera podido evitar la pelea por el trono, se casó luego morganáticamente con el guardia Agustín Muñoz y con este fue pródiga en retoños del sexo masculino:

Clamaban los liberales
que la reina no paría
¡y ha parido más Muñoces
que liberales había!

Para los que en los siglos posteriores han querido seguir haciendo gala de la adscripción al liberalismo, pocos textos resultan tan iluminadores como el de aquel labrador que en abril de 1814 escribía en el Periódico Político y Mercantil de la Villa de Reus:

Liberales son los que han formado la Constitución; los defensores de los derechos del pueblo; los que quieren que nuestros hijos sean en la sociedad todo lo que los hombres pueden ser; los que quieren que cada uno pague por lo que tenga; los que han abolido los señoríos; los que nos han ennoblecido delante de la ley; los que nos han hecho ciudadanos.

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