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Ayaan Hirsi Ali y la guerra contra el islam (político)

'The Challenge of Dawa' es un llamamiento urgente a la acción contra el enemigo en casa, el musulmán fanático que pretende convertir la Tierra de los Libres en la de los Sumisos al Islam.

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Ayaan Hirsi Ali lo ha vuelto a hacer. Ha vuelto a escribir un libro sustancial, imprescindible, sobre el islam. Sobre el islam político. Y con un destinatario específico: la sociedad y las instituciones norteamericanas, empezando por la Presidencia.

The Challenge of Dawa es un llamamiento urgente a la acción contra el enemigo en casa, el musulmán fanático que pretende convertir la Tierra de los Libres en la de los Sumisos al Islam. El islam político, el islam como el Mahoma de Medina, feroz señor de la guerra, manda, no es compatible con la Constitución de la Libertad americana y hay que tratarlo como lo que es, sentencia AHA: un enemigo formidable ante el que no caben la claudicación ni el apaciguamiento.

Así que aplaude la pretendida decisión de Donald Trump de librar la guerra ideológica contra el islamismo y advierte aquí un cambio fundamental respecto a sus predecesores Bush Jr. y Obama: el enemigo es no sólo el terrorista islámico sino y sobre todo la ideología que le da soporte, aquella que proclama que no hay más dios que Alá, que Mahoma es su definitivo profeta y que el mundo debe regirse según los implacables dictados de la sharia. Las ideas tienen consecuencias: se tuvo claro durante la Guerra Fría y hay que tenerlo ahora que lo que está en frente es un totalitarismo con las mismas pretensiones hegemónicas que tuvieron el nazismo y el comunismo. Han de saberlo los ciudadanos, sus representantes políticos y los empleados públicos encargados del funcionamiento cotidiano del Estado de Derecho, incide AHA. Háganse una idea de la importancia que en esta empresa tienen los medios de comunicación.

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Cuántas veces ha demostrado AHA que no se arredra ante temas o decisiones difíciles. Tampoco lo hace en estas páginas, donde ya no es que se proclame partidaria de someter a vigilancia y escrutinio ideológico a inmigrantes y refugiados –esgrimiendo como precedente las medidas que se aplicaron en tiempos de la Guerra Fría para evitar la penetración comunista… y pidiendo expresamente que se ponga especial cuidado para evitar degeneraciones macartoides–, sino que aboga por que se haga lo propio con las entidades musulmanas que operen en EEUU y llama a las instituciones estadounidenses a que afronten el difícil reto que plantea la paradoja de la tolerancia de tal manera que la libertad sea un escudo y no una formidable vía de agua para esa sociedad quintaesencialmente abierta. En este punto ella aduce el controvertido "derecho a no tolerar al intolerante" y por tener bien presente el alcance de la amenaza islamista a la hora de legislar, como se tuvo bien presente la amenaza comunista a la hora de legislar cuando el enemigo era la Unión Soviética. Es todo un tema, sobre el que habría que reflexionar más y embestir menos.

Ayaan Hirsi Ali considera fundamental ayudar a la minoría de musulmanes reformistas a ganarse a la mayoría de musulmanes que no se casa con los igualmente minoritarios islamistas pero se niega a asumir que su religión contiene elementos criminógenos que sirven de perfecta justificación para los asesinos que asesinan en nombre de Alá. Y para eso lo mejor es darles voz y visibilidad, generoso apoyo y, sobre todo, no confundirlos con los islamistas moderados, lobos con piel de cordero que no asesinan pero piensan como los que se empapan de sangre las manos. Islamistas moderados que copan entidades mainstream de la comunidad musulmana norteamericana y que, lejos de ser la solución, como pensaron –y procedieron en consecuencia– Bush Jr. y Obama, son gravísima parte del problema. Pues se dedican a criminalizar a los auténticos reformistas –tachándolos de traidores a la Umma, la comunidad de los creyentes– y, aun peor, a librar la dawa de la que se habla en el título de este imprescindible memorándum: una suerte de yihad por otros medios que –advierte AHA a los legos y a los ingenuos– no sólo busca ganar prosélitos para el islam, sino sobre todo socavar la sociedad y las instituciones norteamericanas y preparar el camino para que los Estados Unidos de América fatalmente se conviertan en Dar al Islam.

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Post scriptum:

1) "Brigitte Gabriel = Ayaan Hirsi Ali. Se están buscando una paliza. Ojalá pudiera arrancarles la vagina. No merecen ser mujeres". Linda Sarsour, islamista, una de las cabecillas de la Women’s March contra Trump.

2) Por razones de seguridad, Ayaan Hirsi Ali cancela su gira antiislamista por Australia.

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