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Diego Sánchez de la Cruz

El libro que habría cambiado la juventud anticapitalista de Pablo Iglesias

Su discurso en defensa de la globalización anticipaba que la generalización del sistema de 'laissez faire' traería buenas consecuencias a los más pobres y redundaría en un mundo más próspero y desarrollado. El tiempo ha dado la razón a Norberg.

Diego Sánchez de la Cruz
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La caída del Muro de Berlín y el desplome de la Unión Soviética certificaron la miseria creada por el comunismo y dieron paso a una nueva etapa histórica marcada por la progresiva generalización de la economía de mercado. Los nostálgicos no tardaron en reaccionar y, a finales de los años 90, el movimiento antiglobalización se había convertido en uno de los ejes programáticos de la nueva izquierda europea.

Fue entonces cuando salió al mercado En defensa del capitalismo global. El ensayo, firmado por un joven escritor sueco y publicado en 2003 por el Instituto Cato, refutaba una por una las predicciones apocalípticas del movimiento antiglobalización. Se trataba de un manifiesto sin complejos en defensa de la generalización del paradigma liberal. El autor de la obra era Johan Norberg.

Desde entonces, el escandinavo se ha convertido en uno de los autores de cabecera de los principales círculos liberales europeos e internacionales. Su discurso en defensa de la globalización anticipaba que la generalización del sistema de laissez faire traería buenas consecuencias a los más pobres y redundaría en un mundo más próspero y desarrollado. Con el tiempo, los datos le han dado la razón.

El estallido de la Gran Recesión llevó a Norberg a otras batallas intelectuales. En 2009 publicó Fiasco financiero, un ensayo dedicado a los errores en materia de política monetaria y de vivienda que motivaron la burbuja subprime. Además, Norberg aprovechó su tirón para hacerse un hueco en el panorama televisivo de Estados Unidos, como director y presentador de distintos programas y documentales de temática liberal.

Pero, inevitablemente, el auge del populismo ha hecho que Norberg vuelva al tema que le valió la fama. En cierto modo, su último libro constituye un elegante ajuste de cuentas con todos los que negaban hace quince años que la globalización fuese a traer buenas noticias para el mundo pobre. El ensayo en cuestión se titula Progreso y acaba de salir a la luz en Ediciones Deusto, con prólogo de Juan Ramón Rallo y traducción de quien firma estas líneas.

A lo largo de las páginas de Progreso, Norberg nos recuerda que el crecimiento económico es un milagro muy reciente. Durante buena parte de la historia, la producción se mantuvo estancada, incapaz de arrojar un salto adelante estructural en términos de bienestar. Sin embargo, el PIB global se ha multiplicado por ocho desde el siglo XVIII hasta hoy, dando pie al enriquecimiento inicial de Occidente y a la convergencia reciente de los países emergentes.

Lascifras que expone Norberg son demoledoras. La malnutrición ha caído del 50 al 10%. El acceso a agua potable ha aumentado del 50 al 90%. La esperanza de vida ha subido de 30 a 70 años. La tasa de pobreza se ha desplomado del 80 al 10%. Capítulo tras capítulo, Norberg expone estos avances y los vinculada a la eclosión de riqueza que han traído la innovación y la libertad. El autor sueco peca de cierto determinismo en su visión optimista de la historia, acercándose por ejemplo al Matt Ridley de El optimista racional, pero el resultado es un libro ameno, fresco y contundente.

De especial valor es la estructura narrativa escogida por Norberg. Estamos acostumbrados a una desinformación anticapitalista que toma cualquier caso anecdótico como aparente reflejo de la miseria que genera el mercado. Progreso hace justo lo contrario: nos muestra numerosas anécdotas, pero todas ellas representativas del estado general de las cosas. Este planteamiento constituye una nueva vuelta de tuerca que mejora el calado del relato liberal. El mismo Norberg que ha hecho carrera explicando la doctrina liberal se revela ahora como un hábil expositor de los beneficios que genera la apertura social, política y económica.

De sobra es sabido que Pablo Iglesias y otros muchos líderes de Podemos empezaron su activismo político en el movimiento antiglobalización. Pues bien, como afirmó mi compañero Domingo Soriano en la presentación del libro, este es la obra que podría habernos evitado la lacra del populismo socialista encarnado por el líder de la formación morada. Y es que, si Pablo Iglesias hubiese leído este libro en sus años de juventud, quizá se habría ahorrado años y años de trayectoria en un movimiento que, precisamente por oponerse al mercado, se opone al progreso.

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