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Cómo ser conservador

El pensamiento de derechas, por su propia evidencia y adecuación a la realidad, puede parecer elemental y poco elegante, pero Scruton espanta esos riesgos con dos manotazos de sabiduría y sofisticación.

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Voy contra mi interés al confesarlo, pero acostumbrados al perfil medio del tertuliano o columnista español actual, nuestra prioridad ante la figura de Roger Scruton (1944) no es desplegar su abrumador currículum, sino percatarnos de su auténtica talla. Además de un prolífico autor, un afilado polemista y un consumado conferenciante, es un filósofo que ha escrito muy serios tratados sobre historia del pensamiento moderno o sobre Estética.

Por suerte, los españoles, que carecemos de un conocimiento completo de Scruton, disponemos de una figura con la que tender el puente colgante de la analogía: Julián Marías (1914-2005). Ambos escritores han hecho una dilatada carrera periodística, pero sin dejar de ser, a la vez, filósofos de verdad. Marías mantuvo y Scruton mantiene un equilibrio perfecto entre ambos mundos, periodismo y pensamiento, sin perder ni exigencia intelectual ni amenidad comunicativa.

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