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José Antonio  Ortega Lara

La España por venir

Tenemos claro que Vox no es un fin en sí mismo, sino un instrumento al servicio de España y también una herramienta en defensa de los tres derechos fundamentales de la persona: la vida, la libertad y la propiedad.

José Antonio  Ortega Lara
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Tenemos claro que Vox no es un fin en sí mismo, sino un instrumento al servicio de España y también una herramienta en defensa de los tres derechos fundamentales de la persona: la vida, la libertad y la propiedad.
LD

Este joven partido ha alcanzado ya la mayoría de edad y ahora se afana en su consolidación para ser el faro que alumbre a millones de españoles políticamente huérfanos y que no encuentran respuestas a sus legítimas inquietudes en el clima de nepotismo, corrupción a gran escala, traiciones, redes clientelares e intereses creados en que ha devenido la política española.

A pesar de los estereotipos y las etiquetas con las que han intentado derribar a Vox desde el momento mismo de su nacimiento y durante los cuatro intensos años de vida del partido, hemos perseverado en nuestro ideario fundacional y esa tenacidad responsable es la que nos proporcionará el éxito.

Ya no son efectivas las recetas timoratas de otros partidos, jóvenes y viejos, que quieren hacernos ver que hacen algo, cuando en realidad su verdadero interés radica en que las cosas sigan como están, porque es en ese escenario donde llevan parasitando cómodamente desde hace décadas. Vox, en cambio, abanderó desde su nacimiento toda una batería de propuestas audaces, de profundo calado, que España necesita imperiosamente para salir de la peligrosa encrucijada actual, y que amenaza con la disolución definitiva de la nación tal como la conocemos. Sirvan como muestra algunos ejemplos:

– Las iniciativas de VOX frente a los separatistas y los golpistas imbricados en las propias estructuras del Estado.

– Nuestro rechazo frontal a las negociaciones y la hoja de ruta pactada y sostenida por los sucesivos Gobiernos del PSOE y PP con los terroristas de ETA, proporcionando con ello carta de naturaleza a sus pretensiones y relegando a las víctimas asesinadas a las tinieblas del olvido.

– La decidida oposición de VOX a las leyes ideológicas de las izquierda, con las que buscan adoctrinar a las masas, cambiar el modelo de sociedad y perpetuarse en el poder: el totalitarismo de la ideología de género o el revisionismo de la falsamente denominada "ley de memoria histórica", que fomenta el guerracivilismo entre españoles mediante la manipulación interesada de la historia, la satanización y la persecución del disidente.

– La defensa que VOX hace de la vida y de la libertad de las personas frente a las intromisiones del poder en la vida privada: la libertad para educar a nuestros hijos conforme a nuestras convicciones, la libertad religiosa y de culto, la libertad para hablar y dirigirnos a las administraciones públicas en la lengua oficial del Estado.

– La necesaria revisión de este modelo de Estado hipertrofiado, derrochador, ineficiente y disgregador, así como la recuperación de competencias como Educación, Sanidad y Justicia para garantizar la igualdad de los españoles en todo el territorio nacional.

– Las propuestas fiscales de Vox que eviten los impuestos abusivos y confiscatorios, junto con una legislación común que evite los agravios comparativos.

Por esta y otras muchas razones, Vox es hoy más necesario que nunca. Sin embargo, hemos de aceptar que aún somos minoría, una minoría que crece de manera sostenida. Somos también la resistencia, probablemente la única resistencia frente a esa estrategia planificada de liquidación de la nación, una liquidación que la mayoría no quiere pero que los políticos y sus terminales mediáticos afines están inoculando en pequeñas dosis convenientemente edulcoradas para que sean más metabolizables para los propios españoles. En Vox defendemos a España y el bagaje milenario que nuestra nación atesora. Para ello, debemos seguir el rumbo que nos marcamos hace años sin darle demasiada importancia a los cantos de sirena que provengan de un lado y a las críticas del otro: son banales los insultos de esa pseudoderecha cobarde y acomplejada que vive permanentemente pidiendo perdón, no ya por sus actos u opiniones, sino por el mero hecho de existir. Tampoco nos amilanamos ante las amenazas de la izquierda guerracivilista y cainita que siempre ha estado en el epicentro de las desgracias y los grandes males de España, esa izquierda que genera y reparte miseria moral y material para los demás, mientras gestionan en su favor los fondos del erario.

En definitiva, en la España por venir nuestro partido ha de representar un papel decisivo, ya que tenemos claro que Vox no es un fin en sí mismo, sino un instrumento al servicio de España y también una herramienta en defensa de los tres derechos fundamentales de la persona: la vida, la libertad y la propiedad. Ese fue el reto que nos propusimos desde el inicio y para conseguirlo esperamos tener en el futuro próximo el apoyo de millones de personas, porque España bien lo merece.

NOTA: Este texto es una versión editada del prólogo de José Antonio Ortega Lara a La España viva. Conversaciones con doce dirigentes de Vox, que acaba de publicar la editorial Kalma.

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