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José Aguilar Jurado

Los orígenes de la pedagogía destructiva

En 'Los pedagogos', Jean de Viguerie da un repaso a las fuentes de esa pedagogía actual que está destruyendo la enseñanza en Occidente.

José Aguilar Jurado
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Jean de Viguerie es un historiador francés de peso. La historia de la pedagogía es una de sus especialidades. Y en este breve ensayo, con un excelente prólogo de Gregorio Luri, le da un repaso a las fuentes de esa pedagogía actual (que impropiamente a veces llamamos logsiana), que está destruyendo la enseñanza en Occidente, si no la ha destruido ya.

De Viguerie nos demuestra que la pedagogía buenista, vacua, disparatada y simplona que ha infectado los sistemas educativos actuales no es cosa de estas últimas décadas, sino que lleva gestándose hace por lo menos cinco siglos, aunque es en nuestros días cuando ha conseguido triunfar de manera arrolladora. Para ello, el historiador francés se va a los textos de algunos pensadores, pedagogos o protopedagogos del pasado, que ya incubaban el virus que ahora los millonarios presupuestos públicos han convertido en epidemia.

Erasmo de Rotterdam, Comenio, Locke, Rousseau, Condorcet, Meirieu, Freinet, Piaget, entre otros, van siendo comentados, por orden cronológico, y criticados aceradamente por De Viguerie. El lector se asombrará de las insensateces que dejaron escritas sobre educación ciertos humanistas o pensadores (hoy diríamos "intelectuales"), algunos de los cuales en otros aspectos del saber mostraron atinado juicio. De Viguerie empieza con Erasmo de Rotterdam. ¿Quién diría que Erasmo soltó insensateces referidas a la educación? Pues las soltó. En 1529 escribió De pueris instituendis, un tratado en el que plasma esa idea que será recogida por muchos de sus sucesores: que la pedagogía es una disciplina milagrosa que, debidamente aplicada, logra que los niños, con dos o tres años, aprendan, por ejemplo, griego y latín. Y además, dice Erasmo, sin esfuerzo, divirtiéndose (esta es otra de las ideas-fuerza del utopismo pedagógico): "Cuando se les enseñe el alfabeto, por ejemplo, se les dará pasteles en forma de letras". En fin. Sabemos que Erasmo jamás se dedicó a la enseñanza de niños pequeños. Y esa es otra de las constantes de los pedagogos utopistas, como bien se encarga de informarnos De Viguerie.

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