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José María Marco

Constant. La libertad y el amor

"Era libre, en efecto, ya no me amaba nadie: para todo el mundo era extranjero".

José María Marco
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"Era libre, en efecto, ya no me amaba nadie: para todo el mundo era extranjero".
Benjamin Constant

Adolfo, la extraordinaria novela de Benjamin Constant, cuenta la historia de una apasionada relación entre el protagonista, que da nombre a la novela, y su amante, la hermosa y desdichada Ellénore. Cuando Ellénore muere, víctima de la indiferencia de Adolfo, este comprende su nueva situación:

Adolfo proseguirá una vida desgraciada, sin seguir ninguna ruta fija, sin hacer carrera útil, habiendo consumido "sus facultades sin más dirección que el capricho, sin más fuerza que la irritación". Es el precio que el joven paga por su libertad, habiéndose librado al fin de una mujer a la que nunca quiso. (Bien es verdad que el famoso capítulo IV arranca con una larga y maravillosa frase que evoca, a cargo del mismo protagonista, el encanto del amor: "… quien te ha conocido no sabría describirte".)

La libertad tiene, efectivamente, este inconveniente: que puede llevar a una situación tal que el amor propio haya creído que se basta a sí mismo y que puede sustituir el afecto ajeno, que obligadamente comporta compromisos y, llegado el caso, obligaciones. Adolfo no es capaz de amar porque no quiere que le amen, aunque sólo el abismo al que se enfrenta cuando esa posibilidad desaparece de verdad le lleva a darse cuenta de cuál es su posición de desarraigo.

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