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José María Marco

Proust en Sodoma

En 'El misterioso corresponsal', Proust se mueve, como en los textos que componen 'Los placeres y los días', entre la confesión y la culpa.

José María Marco
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En 'El misterioso corresponsal', Proust se mueve, como en los textos que componen 'Los placeres y los días', entre la confesión y la culpa.
Marcel Proust | Cordon Press

Uno de los homosexuales más encantadores de En búsqueda del tiempo perdido es el muy rico Nissim Bernard, que en vacaciones alquila una gran villa para su familia aunque él almuerza solo en un hotel. Y es que se ha encaprichado de uno de los empleados, un joven de "rasgos abruptos" que parece tener un tomate por cabeza y se aviene a sus instancias amorosas. A su vez, este joven tiene un hermano gemelo, dotado de la misma clase de cabeza. De vez en cuando el señor Nissim Bernard toma al uno por el otro, pero como este solo responde a las solicitudes de las señoras, el hombre sufre algún contratiempo. Acabará aborreciendo los tomates, y siempre que algún comensal del restaurante pide un plato con tomate se apresura a avisarle de que están pasados.

Nissim Bernard es uno de los muchos personajes de ese gran mapa de la homosexualidad que es la obra de Proust. Se recordará al marqués de Vaugoubert, diplomático casto y tímido pero que se las arregla para colocar en sus embajadas a jóvenes atractivos; al duque de Châtellerault, que comprueba con espanto que el criado encargado de anunciar su nombre a la entrada de una recepción es el hombre con el que ha tenido una aventura la noche anterior; a Andrée, amiga de Albertine –el gran amor del narrador y protagonista de la novela– y muy relacionada con la hija, lesbiana bien conocida del compositor Vinteuil; al guapo Robert de Saint-Loup, dandy parisino de una virilidad arrolladora… Así entre otros muchos, hasta el célebre barón de Charlus, el homosexual más deslumbrante de la historia de la literatura, que descubrirá la homosexualidad al narrador y protagonista cuando este asista, de incógnito y como voyeur, a la escena de cortejo del barón con Jupien, un sastre de mediana edad que se convertirá en su más rendido amante y admirador.

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