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Jesús Laínz

El pérfido plan de descatalanización

Uno de los más glosados preceptos del Evangelio separatista es el perverso plan que habría pergeñado el régimen para diluir el sentimiento nacional de los catalanes mediante la emigración.

Jesús Laínz
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Uno de los más glosados preceptos del Evangelio separatista es el perverso plan que habría pergeñado el régimen para diluir el sentimiento nacional de los catalanes mediante la emigración.
Encuentro

Durante el régimen franquista, Cataluña, junto con Madrid y las provincias vascas, estuvo a la cabeza de España en renta per cápita, con más del doble que numerosas provincias andaluzas, extremeñas, castellanas o gallegas. Y recibió generosas inversiones del Estado nunca llegadas a otras regiones, que quedaron al margen del desarrollo. De ahí que, sobre todo a partir de la sustitución del sistema autárquico por la liberalización que representó el Plan de Estabilización de 1959, millones de habitantes de la España agrícola meridional huyeran de las escandalosas condiciones sociales de unas provincias en buena parte todavía encadenadas a los latifundistas. Y emigraron a Madrid, País Vasco, Cataluña y otros países de Europa en busca del trabajo que sus desindustrializadas regiones no podían facilitarles. Cataluña no se despobló, y eso a pesar de que Barcelona, la provincia de mayor nivel de vida de España, era al mismo tiempo la que tenía menor índice de natalidad. Castilla, Andalucía y Aragón, por el contrario, sí se despoblaron, y ni siquiera pudo remediarlo el hecho de que aquellos años fueran precisamente los del llamado baby boom, con la tasa de crecimiento demográfico más alta de la España contemporánea.

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