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Percival Manglano

Manuela Carmena: 500 días de pura pose

Los datos le son irrelevantes e incómodos. Lo único que cuenta es la apariencia de bondad y compasión con la que esconde sus intereses políticos.

Percival Manglano
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Los datos le son irrelevantes e incómodos. Lo único que cuenta es la apariencia de bondad y compasión con la que esconde sus intereses políticos.
Manuela Carmena | Archivo

Manuela Carmena ha cumplido ya 500 días al frente de la Alcaldía de Madrid. Es buen momento para despegarse un momento de la actualidad y hacer un análisis de fondo de su tarea de Gobierno. A estas alturas, ya no se le juzga por sus intenciones sino por sus hechos. Y los hechos dibujan un Gobierno municipal muy alejado de sus buenas intenciones. Describiré, a continuación, las características esenciales del Ayuntamiento de Carmena.

No le dice la verdad ni al médico

Carmena y su equipo son profundamente mentirosos. No es que cuenten alguna trola de vez en cuando. Es que la mentira es consustancial a su forma de entender la política. ¿Por qué? Porque su punto de partida ideológico se basa en lo que debería ser y no en lo que es. Los datos les son irrelevantes e incómodos. Lo único que cuenta es la apariencia de bondad y compasión con la que esconden sus intereses políticos.

Así, por ejemplo, Carmena puede afirmar que nunca fue comunista pese a haber militado 14 años en el PCE y haber sido candidata del PCE al Congreso de los Diputados por Madrid en 1977. Para preservar su imagen de independiente alejada de los radicalismos políticos, Carmena niega su pasado sin ningún rubor.

Otro ejemplo es el de la recientemente absuelta Rita Maestre. La Justicia le habrá absuelto de la comisión de un delito por el asalto a la capilla de la Complutense. Pero la Hemeroteca le condena por su larga ristra de mentiras: dijo que no participó en el asalto, que no lo organizó, que no se quitó la ropa, que simplemente pasaba por ahí…

También merece la pena recordar el caso de los 25.000 famélicos niños que vagaban por las calles de Madrid mientras gobernó el PP y que, milagrosamente, desaparecieron en cuanto comenzó a gobernar Carmena. O el de los desahuciados, que, pese a seguir existiendo (su número aumentó en un 3,3% en el tercer trimestre de 2016), ahora ya no suponen una emergencia social para Carmena y los suyos.

El último ejemplo (o, mejor dicho, el más reciente) es el referido al corte de la Gran Vía. Al mismo tiempo que los comerciantes y los hosteleros denunciaban la caída en ventas que les había provocado, Carmena decía que todo iba de cine. Afirmó tener muchísimos datos que avalaban el éxito del corte, pero fue incapaz de citar uno solo. Y es que, si su intención es buena, ¿qué más da que le avalen los datos? Todo ello sin olvidar que Carmena se precia en fomentar la participación ciudadana, pero en este caso fue incapaz de solicitar previamente la opinión de un solo afectado por el corte.

¿Gestión? ¡No! Sermones

El Ayuntamiento de Madrid es para Carmena un púlpito, no un órgano administrativo. La alcaldesa está aquí para sermonearnos. Entiende que su labor es iluminarnos sobre la vida que debemos llevar y los pensamientos que debemos tener. Limpiar las calles, mejorar la circulación o aumentar la calidad de los servicios municipales son incómodos estorbos a su verdadera misión. Las ocurrencias de Carmena (bautizadas como carmenadas) no son meras anécdotas; son la prueba de que los problemas de gestión, en su mente, se resuelven a golpe de "ideas imaginativas" (¿cómo es que no se le había ocurrido nunca a nadie que los niños recogiesen colillas para limpiar la ciudad?) y no tras largas horas de esfuerzo, estudio y negociación.

La misión evangelizadora de Carmena incluye también innumerables viajes, ya sea a Latinoamérica o al Vaticano. Recordemos que, durante la semana del 12 de Octubre, Carmena y sus tres tenientes de alcalde estuvieron todos de viaje. El púlpito municipal da acceso al púlpito internacional por excelencia, el de la ONU y demás organizaciones internacionales, y Carmena no lo va a desaprovechar. El Vaticano también sirve, claro, pero, se enfrenta a la dura competencia del papa.

La Memoria Histórica, por supuesto, es parte destacada de la evangelización de Carmena. Deben venir ella y su equipo a explicarnos la historia de España entre 1931 y 1975 para aclararnos que es la historia de unos republicanos muy buenos que se enfrentaron a unos franquistas muy malos. Y que, por lo tanto, es prioritario cambiar el nombre de las calles; lo de limpiarlas, ya, si acaso, para más adelante.

Los monaguillos de este proceso evangelizador son los colocaos en el Ayuntamiento. Las Juntas de Distrito acaban de ser objeto de una segunda ronda de colocaos, gracias a la cual ya tienen dos asesores cada una. En 2017 se prevé que haya 177 cargos eventuales en el Ayuntamiento, un 35% más que en 2016. El Código Ético de Ahora Madrid prometía reducirlos sustancialmente, pero, claro, el mensaje de Carmena tiene muchos adeptos dispuestos a sacrificarse y aceptar un puesto de 50.000 euros anuales en el Ayuntamiento.

La única excepción a la misión evangelizadora de Carmena la ofrece la Operación Chamartín. Carmena fue capaz de anular un viaje a Méjico para verse con el ministro de Fomento para tratar esta megaoperación urbanística que ella misma bloqueó y que ahora pide a los demás que desbloqueen. En esto sí que tiene interés Carmena.

Carmena propone, los okupas disponen

Carmena no controla en absoluto a su grupo municipal. Su autoridad sobre los demás concejales de Ahora Madrid es nula. Las rectificaciones exigidas por sus supuestos subalternos han sido continuas. Sonada fue su rueda de prensa con el concejal de Hacienda para decir exactamente lo contrario de lo afirmado tras su encuentro con el ministro de Hacienda: primero dijo que reformularía un Plan Económico Financiero que le exige Montoro y al día siguiente dijo que de eso nada.

Pero más revelador aún fue su posición tras la penúltima usurpación de un inmueble por parte de los okupas del Patio Maravillas. El Patio usurpó un edifico en noviembre, con alborozo de muchos concejales de Ahora Madrid. Al día siguiente, el edificio fue desalojado por la Policía Nacional. Casi la mitad de los concejales de Carmena se puso de parte de los usurpadores y en contra de la legalidad vigente. Al día siguiente, Carmena les hizo una suavísima reconvención pidiéndoles que respetasen la normativa de cesión de espacios municipales que ellos mismos habían aprobado. Cuando el PP llevó una moción al Pleno para que se condenasen las usurpaciones y se respetase la normativa municipal (es decir, lo mismo que había pedido Carmena), la alcaldesa votó ¡en contra! Es decir, dejó que los concejales afines a los okupas le doblasen el brazo. Carmena tuvo la oportunidad de elegir entre los okupas y la Ley y se puso del lado de los okupas.

'Refugees Welcome'

Quizá la mejor forma de resumir estos 500 días de Carmena sea la pancarta colgada en el Palacio de Cibeles con el lema "Refugees Welcome".

Carmena se ha instalado en el mismo palacio que tantos criticaron en el pasado por su ostentación. No ha renunciado a ninguno de los privilegios asociados al cargo. En particular, no se ha bajado el sueldo a la mitad como prometió hacer en campaña electoral (ahora gana más que Botella: 101.000 euros anuales).

Eso sí, para disimular, ha colgado una pancarta en la sede del Ayuntamiento que refleja sus buenos sentimientos. Demuestra, así, ser una persona comprometida y sensible con los más desfavorecidos.

Ahora bien, más de 500 días más tarde, a Madrid no ha venido prácticamente ningún refugiado. Éstos han elegido, mayoritariamente, ir a Alemania, en un proceso que está creando importantes tensiones sociales ahí.

Es decir, Carmena da la bienvenida en inglés al que no viene y muestra una solidaridad que, en la práctica, han demostrado tener los demás. Y, al mismo tiempo, los 3,3 millones de madrileños que sí viven en la ciudad no tienen la suerte de que sus preocupaciones estén en su propio idioma en el frontispicio de las inquietudes de su alcaldesa.

El Gobierno de Carmena es pura pose.

Percival Manglano es concejal del Ayuntamiento de Madrid por el Partido Popular.

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