Menú

Oxfam: la caridad empieza por uno mismo

La organización pareciera un gran centro de redistribución de riqueza cuyo mayor beneficiario serían sus propios trabajadores.

0
Pixabay

Oxfam ha sido criticada duramente por lo que algunos apuntan como informes sensacionalistas sobre desigualdad y pobreza. Es difícil ser críticos con el sesgo amarillista con el que la ONG trivializa la pobreza real para agudizar el dramatismo de la pobreza relativa, pues sólo la sensación generalizada de extrema necesidad permite prosperar a estas organizaciones en un escenario generalizado de reducción de la pobreza nunca antes visto en la historia de la Humanidad, gracias a las políticas económicas liberales y al capitalismo.

La ONG que es azote de lucha contra la pobreza mundial aprobó sus cuentas anuales el pasado 30 de septiembre y mantiene una tendencia ascendente de captación de fondos. Los números de la Fundación Oxfam Intermon explicitan aquello que esta organización pretende afear al resto del mundo.

La plantilla de la organización es de 929 personas. Según las cuentas anuales, el gasto directo de personal es de 25.371.168 euros, lo que arroja un gasto por cada trabajador de 27.310 euros y un salario bruto de 20.760, que en el caso de los ocho miembros del Consejo de Dirección se eleva a 55.204. El salario más frecuente en España, según el último dato publicado por el Instituto Nacional de Estadística, es de 16.490 euros; pero, ya sabe, la caridad empieza por uno mismo.

Los ingresos anuales de la fundación en España fueron de 88.990.938 euros, 30 millones de los cuales son fondos públicos, y el gasto fue de 88.301.416, de los que ya sabemos que 25 millones costearon salarios directos. Es difícil, sólo con las cuentas publicadas por la fundación, concretar la ayuda real canalizada al beneficiario final, pues, por ejemplo, hay una importante partida, por importe de 38.383.602 euros, que se destina a proyectos ejecutados por otras organizaciones. Si la relación salarios-gasto total de Oxfam (28%) se mantuviera en este tipo de proyectos, tendríamos un gasto teórico adicional en personal de 10,7 millones, lo que llevaría a un coste total aproximado cercano a los 36 millones de euros.

Bajo esta hipótesis, el 40% de los ingresos que recibe Oxfam se destinarían a coste salarial, lo que resultaría en que la organización pareciera un gran centro de redistribución de riqueza cuyo mayor beneficiario serían sus propios trabajadores.

Pero debemos seguir descontando algunos gastos que no repercuten directamente en el beneficiario final. Por ejemplo, las amortizaciones de inmovilizado por importe de 1.664.652 euros, de los que 960.614 corresponden a amortizaciones de aplicaciones informáticas, que representan una inversión acumulada a 31-3-2016 de 13.075.692 euros, lo que ciertamente parece un despropósito, pues esa cifra sería suficiente para proveer el software de la próxima misión a Marte.

La partida de servicios exteriores supone un gasto de 18.986.271 euros. Si bien no existe detalle en las cuentas anuales para poder discernir qué partidas de gasto se incorporan en este epígrafe, el Plan General Contable prevé que la cuenta de Servicios Exteriores comprenda gastos de investigación y desarrollo, arrendamientos y cánones, reparaciones y conservación, servicios profesionales independientes, transportes, primas de seguros, servicios bancarios y similares, publicidad, propaganda y relaciones públicas, suministros y otros servicios; todas ellas partidas de gasto corriente que no repercute directamente en ayuda. No consideraremos otros gastos de menor importe que los anteriores, ni los aprovisionamientos por importe de 3.167.471 euros, pues estos últimos podrían estar vinculados a compras de comercio justo y por lo tanto llegar al beneficiario objetivo de Oxfam.

Así pues, para unos gastos anuales de 88,3 millones, Oxfam invertirá 25 millones en gastos directo de personal, posiblemente unos 10,7 en gastos indirectos de personal, 18,9 en servicios exteriores y 1,6 en amortizaciones, de lo que resulta que llegarán al beneficiario objetivo 32,1 millones, un 36,5% del gasto total.

Por cada 5 euros en fondos captados, podría llegar al beneficiario final un retorno económico teórico de 1,8, y se quedarían por el camino 3,2. Lo que apunta a que el necesitado no es el verdadero beneficiado, sino unas personas con igual o mayor nivel de renta que usted. O, utilizando la crudeza que la fundación utiliza cuando habla de pobres y ricos: Oxfam se sirve de los más necesitados para beneficiar mayoritariamente a colectivos no desfavorecidos.

De ahí que la mejor campaña posible para esta organización sea la emergencia social. Es su única manera de seguir captando clientes, aportantes de fondos, tanto públicos o privados. Sin ellos, el negocio se acaba. Porque todo es un negocio. Y también se acabaría sin pobres, de forma que, si no los hay, o no hay suficientes, habrá que inventarlos, o por lo menos crear esa sensación con en los informes que se publiquen.

elclubdelosviernes.org

0
comentarios