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Daniel Rodríguez Herrera

Adiós al pico del petróleo

No, no parece que estamos cerca de que se nos acabe el petróleo.

Daniel Rodríguez Herrera
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No, no parece que estamos cerca de que se nos acabe el petróleo.
Una plataforma petrolífera | Corbis

Allá por el año 2000, el exministro de Petróleo de Arabia Saudí Ahmed Zaki Yamani declaró en una entrevista: "La Edad de Piedra no se acabó por falta de piedras y la era del petróleo tampoco terminará por falta de crudo". Es decir, que será un descenso en la demanda lo que hará que disminuya la producción y no una escasez de materia prima, como auguró el geólogo M. King Hubbert en 1956, responsable de la teoría del pico del petróleo.

Hubbert hizo una observación de una lógica en apariencia irrefutable. Durante miles y miles de años la naturaleza se encargó de crear una cantidad finita de petróleo que se acabará cuando terminemos de consumirlo. La producción llegará a un pico máximo y después descenderá sin remedio. Así, cada cierto tiempo nos han asustado con la predicción de que no nos quedaba tiempo. En 1920, el servicio geológico norteamericano creía que las reservas totales eran de unos 60.000 millones de barriles. Desde entonces se han extraído cerca de billón y medio de barriles.

¿Cómo es posible?

Hubbert, científico de renombre en lo suyo, demostró la misma ignorancia económica que quienes después han seguido repitiendo sus tesis, como el independentista Marcel Coderch, quien hace más de una década mantuvo un debate con José Carlos Rodríguez en el que nuestro colaborador lo dejó bastante maltrecho. La ciencia económica tiene como una de sus observaciones más básicas la ley de la oferta y la demanda. Y un corolario bastante obvio de la misma es que en el momento en que aumenta la escasez de un bien, sube su precio, y con ello los incentivos tanto para aumentar la producción como para encontrar un sustituto. Mientras tengamos libertad para investigar, producir y comerciar, el petróleo nunca va a acabarse físicamente, porque mucho antes de que eso suceda la Humanidad centrará sus energías en sustituirlo.

Desde aquel debate, la realidad se ha encargado de dar y quitar razones: mientras que las predicciones de la teoría dinámica de los recursos se han cumplido, el apocalipsis sigue sin llegar. En 2008, con el barril a más de 150 dólares, los seguidores de Hubbert se frotaban las manos, seguros de que el pico estaba a la vuelta de la esquina. Pero tecnologías como la perforación direccional o la fracturación hidráulica –el famoso fracking– han permitido producir cada vez más a precios menores, que han llegado a bajar a los 40 dólares. Los incentivos han hecho su magia, y las reservas conocidas que somos capaces de extraer durarían al ritmo de consumo actual 60 años más. Y sólo en Estados Unidos las fuentes no convencionales como el esquisto suponen otros 278 años de suministro.

No, no parece que estamos cerca de que se nos acabe el petróleo.

Pero, además, lo más probable es que ni siquiera haga falta llegar a ese extremo. Los incentivos también han funcionado en lo que a búsqueda de sustitutos se refiere. Los analistas están hablando ya de un pico de petróleo, sí, pero no de oferta sino de demanda, que podría llegar incluso en 2036. El auge previsto en la adopción de vehículos eléctricos sería el responsable. Y cuando logremos desarrollar mejores fuentes de energía, desde los prometedores reactores de sales fundidas hasta el santo grial de la fusión nuclear, su uso en centrales para transformarlo en electricidad también decaerá. Es decir, llegaríamos al final de la era del petróleo sin necesidad de que se agote, simplemente porque para los fines humanos habrá medios mejores. Como pasó con la piedra.

Eso sí, el ecologismo apocalíptico siempre venderá mucho más que el sentido común liberal. Coderch fue colocado por ERC de vicepresidente de la Comisión del Mercado de las Telecomunicaciones y José Carlos Rodríguez sigue siendo periodista.

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