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Daniel Rodríguez Herrera

Violencia de Género: el Tribunal Supremo le da la razón a VOX

Da igual que seas machista o feminista: si eres hombre y pegas a tu pareja tendrás más pena que si eres mujer y pegas a tu pareja. Ya no somos iguales ante la ley.

Daniel Rodríguez Herrera
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Da igual que seas machista o feminista: si eres hombre y pegas a tu pareja tendrás más pena que si eres mujer y pegas a tu pareja. Ya no somos iguales ante la ley.
Sede del Tribunal Supremo | EFE

Muchos llevábamos diciendo desde 2005 que la parte penal de la Ley Integral de Violencia de Género era una aberración que violaba sin ningún tipo de escrúpulo el artículo 14 de nuestra Constitución, que consagra la igualdad de todos ante la ley. La norma imponía distintos castigos por las mismas acciones dependiendo del sexo del agresor y de la víctima. De hecho, en el primer anteproyecto de ley se indicaba que el agravante de violencia de género se debía aplicar cuando la agresión se empleaba "como instrumento para mantener la discriminación, la desigualdad y las relaciones de poder de los hombres sobre las mujeres". Venía a decir que el agravante se daba cuando existía ánimo machista, por así decir.

Pero cuando se sometió a consultas al CGPJ, los magistrados dictaminaron que aquello no se sostenía porque sólo podría interpretarse de dos maneras. Una era asumir que toda agresión de este tipo era machista, lo que supondría recrear "un Derecho penal de autor" y volver "al sistema de jurisdicciones especiales" superado a finales del siglo XIX, lo que les parecía inaceptable y además inconstitucional, según la doctrina del TC hasta ese momento. La segunda interpretación obligaría a probar en todos los casos el ánimo machista en el delito, lo que les parecía impracticable. Incluso los votos particulares de la izquierda se limitaban a decir que por supuesto se probaría el ánimo machista caso por caso. Pero nadie puso en duda que dar por sentado que era machista toda agresión de hombre a mujer en el ámbito de la pareja era una aberración y una asimetría penal.

¿Cuál fue la reacción política? Cambiar "instrumento" por "manifestación" en la redacción final de la ley. De ese modo, aunque seguía existiendo cierta ambigüedad, se decantaban claramente por no ir caso por caso mirando las motivaciones del acusado. El Tribunal Constitucional le dio su bendición en 2008 porque consideraba "razonable y proporcionada" esa discriminación. O lo que es lo mismo, todos somos iguales ante la ley mientras una mayoría de magistrados no decida que es "razonable" que no lo seamos. Es por este tipo de cosas por las que soy originalista militante. Si se va a interpretar uno de los artículos más importantes de la Constitución para que diga lo contrario a lo que realmente dice casi mejor no tener ninguna.

Sin embargo, no todos los jueces tragaron. Como el texto seguía manteniendo cierta ambigüedad, una minoría togada en la que se incluían varias audiencias provinciales exigieron de todos modos que se probara el ánimo machista. Por eso ha llegado al Tribunal Supremo un caso en el que, según los hechos probados, una pareja tuvo una discusión durante la cual "la encausada le propinó a él un puñetazo en el rostro y él le dio un tortazo con la mano abierta en la cara, recibiendo él una patada propinada por ella". El juzgado de primera instancia y la Audiencia de Zaragoza absolvieron a la pareja "al no quedar acreditada la intención de dominación o machismo del hombre a la mujer". Pero el Supremo ha unificado doctrina dejando claro que "cualquier agresión de un hombre a una mujer en la relación de pareja o ex pareja es hecho constitutivo de violencia de género", siguiendo la letra y el espíritu de la ley, que es lo que debía hacer, una vez que el Constitucional dejó claro que le parecía constitucional la asimetría penal.

En definitiva, lo que algunos llevamos diciendo años y lo que también dice VOX, a quien el Supremo ha dado la razón. Cuatro magistrados han objetado alegando que "partir de la base de que concurre el trato desigual es contrario a la presunción de inocencia". Eso es indudable, pero es lo que el Constitucional santificó. "Cuando hicimos la ley se nos planteaba el dilema entre la presunción de inocencia y el derecho a la vida, y optamos por salvar vidas", declaró hace unos años Soledad Murillo, la principal muñidora de la ley. Da igual que seas machista o feminista, que agredas o respondas a una agresión: si eres hombre y pegas a tu pareja tendrás más pena que si eres mujer y pegas a tu pareja. Ya no somos iguales ante la ley. Pero VOX es facha y machista y está en contra de las mujeres por querer acabar con este régimen de apartheid penal al que llama, con la precisión de un tallador de diamantes, "feminismo supremacista".

Se esté de acuerdo en mucho, en poco o en nada con la formación de Santiago Abascal, hay que agradecerle que haya abierto debates que la casta política se niega a mantener, porque sabe que si se habla sobre ello en libertad tiene las de perder. Lo dejó claro Carmen Calvo hace unos días: "Existe una violencia y desprecio específicos contra las mujeres y niñas, se llama machismo y patriarcado en todo el mundo. Nadie puede enmascarar esa realidad sin cometer una grave y miope injusticia contra más de la mitad la población. Esto no tiene debate, ni un paso atrás." El mismo día en que el Tribunal Supremo dio a conocer este fallo, el Rey entregaba los despachos a la última promoción de jueces: de 63, 40 eran mujeres. Pero vivimos en el heteropatriarcado y el machismo estructural. Tus muertos.

Daniel Rodríguez Herrera es subdirector de Libertad Digital, editor de Liberalismo.org y Red Liberal y vicepresidente del Instituto Juan de Mariana.

Nota: El autor autoriza a todo aquel que quiera hacerlo, incluidas las empresas de press-clipping, a reproducir este artículo, con la condición de que se cite a Libertad Digital como sitio original de publicación. Además, niega a la FAPE o cualquier otra entidad la autoridad para cobrar a las citadas compañías o cualquier otra persona o entidad por dichas reproducciones.

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