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Mikel Buesa

Polarización política

La polarización política es un fenómeno multifacético y no completamente comprendido, lo que hace difícil su manejo.

Mikel Buesa
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La polarización política es un fenómeno multifacético y no completamente comprendido, lo que hace difícil su manejo.
Pedro Sánchez y Santiago Abascal | EFE

La polarización política preocupa a los economistas porque favorece la incertidumbre y es fuente de comportamientos anómalos entre los consumidores y los inversores. Tal vez por eso el servicio de estudios de La Caixa le ha dedicado un apretado dossier en el último de sus informes mensuales. Se trata de un interesante trabajo en el que se abordan las claves fundamentales del fenómeno y se apunta su inseguro futuro, en el que podrían producirse cambios políticos en un sentido autoritario o también consensos que aglutinaran los esfuerzos de la sociedad para afrontar los retos que se plantean.

Esa polarización consiste, esencialmente, en el alejamiento de las posiciones políticas de los principales partidos y también de las de sus electores. Es algo que se ha constatado en varias ocasiones —como en la crisis de los años treinta del siglo pasado— y que ahora retorna envolviendo a los países democráticos. En Estados Unidos y en Europa se constata claramente cuando se compara la situación actual con la precedió a la crisis financiera, tanto para los partidos políticos como para los ciudadanos. En Europa, en el caso de estos últimos, según el mencionado dossier, se ha manifestado en un aumento de las discrepancias de opinión en temas clave como la inmigración, el multiculturalismo, la aceptación del gobierno y el parlamento nacionales o la integración europea, aunque no así en la reclamación de políticas para reducir la desigualdad, tema éste para el que parece existir un consenso generalizado. No obstante, conviene puntualizar que no todos los países son iguales, de manera que los mayores niveles de polaridad se dan en el área mediterránea —Italia, España, Portugal, Grecia y Francia— y, por el contrario, los menores aparecen en el mundo anglosajón y germánico —Irlanda, Reino Unido y Alemania—. Fuera de Europa, algunos países destacan por su menor polarización, como Japón y Australia, y menos atenuadamente Canadá y Estados Unidos.

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