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José María Marco

Vladimir Bukovski: el espíritu de la disidencia

Su figura, su temeridad y sus libros y ensayos, escritos con una prosa nerviosa, ácida, sin retórica, serán siempre una fuente de enseñanza.

José María Marco
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Su figura, su temeridad y sus libros y ensayos, escritos con una prosa nerviosa, ácida, sin retórica, serán siempre una fuente de enseñanza.
Vladimir Bukovski en 1987 | Wikipedia

En su magnífico libro de memorias, El viento sopla otra vez, Vladimir Bukovski (1942-2019) cuenta la infancia que pasó en un piso moscovita habitado por unas cuantas. Su abuela, una mujer educada en otro mundo, sentía vergüenza cuando entraba en la cocina y veía a los vecinos lavar la ropa que le habían robado a ella. Cuenta luego sus primeros tiempos, todavía de niño, en la organización infantil comunista Pioneros. Todo iba bien, con las rutinas totalitarias bien interiorizadas, hasta que un día, habiéndose prestado a castigar a un compañero, se salió de la rutina aceptada por todos. Como el compañero se llamaba Ulyanov, se le ocurrió compararlo con el camarada Lenin. La humillación fue tan feroz, y el maestro que presenciaba la escena demostró tanto entusiasmo con las dotes represivas del pequeño Bukovski que este, habiendo comprendido la perversión en la que había incurrido, abandonó los Pioneros. Luego se negó a ingresar en el Komsomol. A los 17 años fue expulsado de la escuela por difundir una revista literaria, un samizdat manuscrito, y un año después participó en la organización de unos encuentros poéticos junto al monumento dedicado a Mayakovski, donde se leyeron textos de Pasternak y Mandelstam… hasta que el joven disidente fue interrogado.

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