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José María Marco

Expertos en diversidad

La élite que nos ha gobernado estos años ha llevado España al borde del Estado fallido y es la responsable de la ruptura de los consensos de la Transición.

José María Marco
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La élite que nos ha gobernado estos años ha llevado España al borde del Estado fallido y es la responsable de la ruptura de los consensos de la Transición.
La titular de Exteriores, Arancha González Laya, en una imagen de archivo. | EFE

La imagen de España preocupa al Gobierno social-peronista. Después de asegurar que el covid-19 no la había empeorado, la ministra de Asuntos Exteriores ha anunciado esta semana que había creado un “comité de expertos” para mejorarla. Se trata de elaborar un documento de trabajo para que luego, dentro de algún tiempo, el propio Ministerio pueda elaborar alguna acción política o diplomática. No es la primera iniciativa del Gobierno en este sentido. Ya en mayo de 2019, alegando que el Ejecutivo de Rajoy había descuidado la diplomacia pública, Borrell encargó a un nutrido grupo de 200 diplomáticos un esfuerzo para mejorar la imagen del país, perjudicada entonces por la ofensiva nacionalista.

Se ve que aquello no tuvo gran eficacia, o que la desastrosa gestión de la epidemia ha vuelto a suscitar problemas. Tampoco ha tenido éxito la campaña Spain for Sure, que aseguraba, hace pocos meses, cuando según Sánchez salíamos “más fuertes”, que España es un destino turístico sin el menor riesgo… El caso es que el ministerio se propone ahora, en un esfuerzo de síntesis, aunar los dos objetivos. Los deberes que ha puesto al comité de expertos consisten por lo fundamental en reflexionar sobre la diversidad de España para convencer a nuestros socios y a nuestros amigos de que es una ventaja y no un problema, ni una amenaza. La ministra –gran noticia– no está por la balcanización de su país.

José María Lassalle

Lo de la “diversidad” es probablemente una ocurrencia interna del ministerio, porque entre los expertos en el tema sólo figuran personas de ideología progresista o nacionalista (en nuestro país es lo mismo): Mercedes Cabrera, Daniel Innerarity, Sami Naïr, Xosé Manoel Núñez Seixas, etc. Hay un hombre que fue del PP. Pero no hay que inquietarse, porque no perturba la perfecta unanimidad del grupo. Es José María Lasalle, de acrisolada sensibilidad austracista (es decir, que quiere reconstruir la monarquía compuesta de los Habsburgo en la España del siglo XXI) y asiduo de las páginas de El País y La Vanguardia. Todo, como se ve, muy representativo del pluralismo propio de la España actual.

Nos encontramos por tanto ante una escogida representación de las elites que han traído a España al punto en el que se encuentra. Los responsables de la actual situación –la ruptura del centro-derecha, la nacionalistización del País Vasco, el independentismo y el proceso de secesión en Cataluña– se reivindican a sí mismos. También de cara a la opinión exterior, en cuyo progresismo parecen confiar. No es lo que parece, afirman. No hay peligro de ruptura. Estamos en un proyecto de elaboración de una España postnacional. Aunque de vez en cuando tengan algún pequeño desliz, como ocurrió con el terrorismo nacionalista o con el procés, los amigos y aliados en este gran designio siguen siendo los separatistas y los nacionalistas catalanes y vascos. En cambio los adversarios –los enemigos, podría decirse, dado el ninguneo que la ministra y su equipo ejercen sobre ellos– son los que desconfían de ese proyecto en vista del resultado conseguido al cabo de cuatro décadas de democracia.

Hay una interpretación menos benigna. La élite que nos ha gobernado estos años ha llevado a nuestro país al borde del Estado fallido y es la responsable de la ruptura de los consensos de la Transición, con la evolución hacia un Estado confederal ajeno a la Constitución y la participación en el Gobierno central de quienes quieren acabar con la Monarquía parlamentaria y la democracia española. Esa elite sigue en el poder y busca, utilizando los recursos del Estado, continuar con su tarea de demolición. ¿Ha hablado alguien de guerra cultural?

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