Menú
Mikel Buesa

La disciplina académica según el Dr. Castells

Me temo que este dechado de progresismo está fuera de lugar y va a conducir a soluciones peores que las derivadas de la legislación franquista que deroga.

Mikel Buesa
0
Me temo que este dechado de progresismo está fuera de lugar y va a conducir a soluciones peores que las derivadas de la legislación franquista que deroga.
El Ministro de Universidades, Manuel Castells. | EFE

Los conflictos disciplinarios que se suscitan en las universidades son muy variados y comprenden desde el robo de libros en las bibliotecas hasta las agresiones violentas a los miembros de la comunidad académica –alumnos, profesores y personal de administración y servicios–, pasando por la copia en exámenes, el plagio en los trabajos evaluables, las amenazas, los insultos o el incumplimiento de normas organizativas. Todos los que ejercemos nuestra actividad en el mundo académico lo sabemos. Y sabemos también que, aunque muchas veces estos conflictos se resuelven sin mayores problemas, hay casos en los que la actitud y las actuaciones de los implicados abocan ineludiblemente a la acción disciplinaria.

Esta última ha estado regulada hasta ahora por un decreto de 1954 que desde hace años había quedado obsoleto, tanto por su contenido material como por su inadaptación a fenómenos actuales que eran impensables en aquella época. Además, ese decreto recoge normas manifiestamente inconstitucionales –como, por ejemplo, la alusiva a "las manifestaciones contra la Religión y moral católicas o contra los principios e instituciones del Estado" o la formación de tribunales de honor, a los que por cierto se dedica un tercio del articulado–; y además carece de una ley habilitadora, tal como la Constitución obliga. No sorprende, por ello, que los tribunales de justicia se hayan pronunciado en contra de su aplicación, aunque también hay sentencias en sentido contrario basadas en la discutible idea de que, en ausencia de una norma actualizada, no queda más remedio que sujetarse a él. Conozco bien este extremo porque, en el curso de mi vida académica, me ha tocado también el papel de gestor de los servicios bibliotecarios y he tenido que instar varias decenas de expedientes disciplinarios por el robo de libros.

¿Quieres leer el artículo completo?

Y de paso navegar sin publicidad
HAZTE SOCIO