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Amando de Miguel

La ilusión democrática

Un sistema político no puede alterar mucho la naturaleza humana, la tradición histórica.

Amando de Miguel
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Un sistema político no puede alterar mucho la naturaleza humana, la tradición histórica.
El Partenón de Atenas. | Atenas.net

Una dicotomía muy útil para entender el mundo actual opone los regímenes democráticos o de libertades a los no democráticos o autoritarios. Para que un sistema político pueda valorarse como democrático debe cumplir ciertas condiciones, extraídas de la Historia:

1) un grado razonable de libertad de expresión, entre otras libertades;

2) jueces y medios de comunicación independientes del control gubernamental;

3) un suficiente pluralismo social; no solo de partidos políticos, sino de asociaciones de todo tipo;

4) elecciones regulares, libres y con un mínimo de honradez para poder cambiar, pacíficamente, los Gobiernos (nacional, regionales, locales), según sea el resultado de la voluntad popular.

Como se puede colegir, no son condiciones de fácil cumplimiento. Así pues, no extrañará concluir que el sistema democrático sigue siendo una rareza en el mundo; prácticamente, se reserva a lo que llamamos "Occidente", una etiqueta sin mucha precisión geográfica.

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