Menú
Iván Vélez

Brujas y razón inquisitorial

En España la ejecución de brujas fue muy inferior a la que se dio en los países de su entorno europeo.

Iván Vélez
0
'Aquelarre' (detalle), Francisco de Goya, Museo Lázaro Galdiano | Alamy

Desde los ya lejanos días segundorrepublicanos, el alcarreño Monasterio de Santa María de Monsalud, obra cisterciense del siglo XII, ostenta la condición de Monumento Histórico-Artístico. Vinculado en su fundación al monasterio cartujo tarraconense de Scala Dei, de donde procedía su primer abad, Fortún Donato, tuvo una gran importancia al situarse en una de las extrematuras castellanas, el limes cristiano, siempre cambiante, que había logrado desplazar hacia el sur el rey Alfonso VIII. A las características propias de todo núcleo monástico se añadía, en este caso, la milagrosa presencia de una talla de la Virgen de Monsalud, capaz de curar la rabia, la melancolía del corazón, pero también de neutralizar el mal de ojo y socorrer a los endemoniados, razones por las cuales muchos eran los que hasta allí se llegaban para procurarse tan prodigiosos beneficios. Cada vez más alejado de la frontera castellana y de los privilegios a ella aparejados, el monasterio entró en una fase de decadencia que culminó en la Desamortización de Mendizábal de 1836 con su paso a manos privadas, tras lo cual el edificio comenzó a languidecer. Casi dos siglos después, el conjunto acogió un uso más propio del reino de la Cultura que del de la Gracia, al convertirse en un museo dedicado a la brujería en la Alcarria. Bajo las bóvedas de ese enclave de la España desolada, se han vuelto a cultivar las esencias negrolegendarias propias de una nación tenida por fanática e intolerante. Brujería e Inquisición conviven en Monsalud rodeadas por dovelas de piedra caliza.

¿Quieres leer el artículo completo?

Y de paso navegar sin publicidad
HAZTE SOCIO