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Iván Vélez

Lágrimas boschianas

Alfred Bosch, consejero de Acción Exterior, Relaciones Institucionales y Transparencia del Gobierno de la Generalidad, ha pedido perdón por los errores cometidos por los españoles hace 500 años.

Iván Vélez
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Alfred Bosch, consejero de Acción Exterior, Relaciones Institucionales y Transparencia del Gobierno de la Generalidad, ha pedido perdón por los errores cometidos por los españoles hace 500 años.
Alfred Bosch | Europa Press

En el curso de una visita a México inscrita dentro de la incesante actividad paradiplomática catalanista, Alfred Bosch, consejero de Acción Exterior, Relaciones Institucionales y Transparencia del Gobierno de la Generalidad, ha pedido perdón a los representantes del Instituto Nacional de Pueblos Indígenas (INPI) por los excesos cometidos por los españoles hace quinientos años. El político profesional, tan español como hispanófobo, afirmó:

En pleno desahogo, Bosch ha instado a Pedro Sánchez a establecer "una relación más sana entre pueblos, de igual a igual, sin síntomas de dominación, de discriminación o de supremacismo", palabras que deben ser entendidas en clave nacional, pues, según la alucinada visión de las sectas catalanistas, la comunidad autónoma en la que opera Bosch, al parecer de raíces carolingias, sufre una secular discriminación por parte de España.

Al margen de la carga teatral del acto disculpatorio, las lágrimas de cocodrilo derramadas por Bosch buscan un objetivo que no pasó inadvertido para los representantes del INPI, que se apresuraron a mostrarse favorables al derecho de autodeterminación de Cataluña. Por si quedara alguna duda respecto a la atmósfera bajo la que se celebró la cumbre descrita, Hugo Vilar Ortiz, coordinador general de los derechos indígenas, proclamó: "No hay nada que celebrar, sino mucho a condenar", lema favorito de aquellos que cultivan la idea de una España prisión de naciones que habría sojuzgado a los libérrimos pueblos que armónicamente se repartían por la Península Ibérica y, posteriormente, en un despliegue imperialista, a los que convivían en el arcádico Nuevo Mundo.

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