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Iván Vélez

La escenografía del poder

El urbanismo se alimenta de componentes que tienen que ver con la propiedad de la vivienda o el valor del suelo, pero también con aspectos simbólicos.

Iván Vélez
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El urbanismo se alimenta de componentes que tienen que ver con la propiedad de la vivienda o el valor del suelo, pero también con aspectos simbólicos.
Albert Speer enseña unos planos a Adolf Hitler | Cordon Press

Fiándolo todo a los frutos de la industrialización, Le Corbusier concibió la nueva casa como una "máquina de habitar", diseñada según una particular y reduccionista idea de razón, expresada a través de formas simples y puras. Años más tarde, en 1966, hastiado de superficies blancas y lisas, de estructuras escuálidas y pilotes, Robert Venturi, pionero del posmodernismo, escribió su Complejidad y contradicción en Arquitectura, libro en el cual se recuperaron elementos tradicionales y se reinterpretaron los clásicos, tratando de marcar distancias con el purismo corbuseriano y el "menos es más" de Mies Van der Rohe, que marcaron a generaciones de arquitectos. Seis años más tarde, Venturi, Denise Scott Brown y Steven Izenour dieron a la imprenta otra obra, Aprendiendo de Las Vegas, en las que se hacía una apología del llamado "tinglado decorativo" de aquella urbe, apoteosis capitalista, al tiempo que se criticaba la obsesión industrial de los maestros citados. El trío firmante, en definitiva, se alejaba radicalmente del "ornamento y delito", proclamado en su día por Adolf Loos. Cuando se habían consumido dos tercios del siglo XX, las ciudades trazadas con la intención de servir de escenografía de regímenes totalitarios, comenzaban a mostrar algunos de sus rasgos más deshumanizadores, aunque en el caso de esta provocadora obra, la ciudad protagonista sólo despertara de noche, bajo la luz de un neón que aureolaba las ruletas en las que algunas vidas se consumían.

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