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Eduardo Goligorsky

La ley ausente

Creo que deben respetarse los derechos de quienes pedimos dejar paso a los más aptos para disfrutar de la vida y servir a sus semejantes.

Eduardo Goligorsky
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Creo que deben respetarse los derechos de quienes pedimos dejar paso a los más aptos para disfrutar de la vida y servir a sus semejantes.
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Una de las objeciones más frecuentes al proyecto de la aún nonata ley de eutanasia consiste en la presunción de que el Estado se valdrá de ella para recortar el presupuesto de sanidad, eliminando ancianos y enfermos incurables. Quienes defendemos la aprobación de dicha ley argumentamos que solo se aplicará a las personas que se acogen voluntaria y explícitamente a ella, bajo el control de equipos profesionales sometidos a estrictos protocolos éticos. Si la ley se hubiera aprobado, hoy las autoridades sanitarias podrían aplicarla para resolver con más equidad las carencias del sistema a la hora de decidir a quiénes ingresan en la UCI y a quiénes no. Porque, dicho sin eufemismos, el criterio con que se actúa es precisamente el que temen los detractores de la eutanasia, pues la saturación de casos urgentes obliga a privar de asistencia a determinados enfermos sin consultar su voluntad.

Leo (Vozpópuli, 21/3):

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