Menú
Santiago Navajas

Los poetas del mal

Hay poetas que son como las flores del mal de Baudelaire, muy bellas pero de olor fétido.

Santiago Navajas
0
Hay poetas que son como las flores del mal de Baudelaire, muy bellas pero de olor fétido.
Wikipedia-nuria nml

Con los poetas pasa como las salchichas, mejor no investigar mucho en su proceso de producción ni en los avatares de su vida íntima. También sucede con los poetas como con los asesinos en serie: resultan fascinantes en los documentales pero en las distancias cortas pierden mucho. O no, pero suelen resultar tan peligrosos como Charles Manson o el Arropiero. En el mejor de los casos te piden dinero, como era fama con Pedro Luis de Gálvez, que hasta escribió un manual al respecto, Arte y modos de sablear; en el peor, te pegan un par de tiros, al inimitable estilo de Rimbaud. Aunque siempre hay quien les ríe las gracias: si unos albañiles están todo el día borrachos se les toma como unos degenerados embrutecidos; pero si se trata de poetas, entonces son unos rebeldes contra el orden establecido y la moral burguesa a mayor gloria de Dionisos. Y es que hay poetas que son como las flores del mal de Baudelaire, muy bellas pero de olor fétido. Un cínico diría que el único poeta bueno es el poeta anónimo o con orden de alejamiento.

¿Quieres leer el artículo completo?

Y de paso navegar sin publicidad
HAZTE SOCIO