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Santiago Navajas

Jesús, el Papa y el capitalismo

Un mundo más cristiano de solidaridad y reparto es posible, pero solo en un marco liberal político y económico. Jesús abrazando a Steve Jobs.

Santiago Navajas
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Un mundo más cristiano de solidaridad y reparto es posible, pero solo en un marco liberal político y económico. Jesús abrazando a Steve Jobs.
El papa Francisco. | EFE

Una vez más, el Papa ha interpretado un pasaje de los Evangelios para cargar contra la civilización liberal basada en la libertad, también de empresa, y en la prosperidad, gracias a la tecnología y el mercado.

A raíz del episodio en el que Jesús hizo alimentar a una multitud con cinco panes y dos peces, Francisco ha subrayado que lo relevante no fue la multiplicación sino la división, que la clave no estuvo en producir para muchos a partir de muy poco sino en la actitud de repartir lo que se tuviese. Hay que entender al Papa, su reino no es de este mundo y, por si fuera poco, su patria es la peronista Argentina, que se rige por el lema "Mejor muertos que desiguales".

En este periódico se titulaba la noticia "El Papa corrige a Cristo: ‘El milagro no es multiplicar los panes y los peces’". Pero, en realidad, Francisco sigue una tradición interpretativa cristiana que relaciona la fe con la abundancia gratuita. Al fin y al cabo, Jesús también recomendó: "Consideren los lirios, cómo crecen; no trabajan ni hilan. Pero les digo que ni Salomón en toda su gloria se vistió como uno de éstos". Lo que subyace en Francisco, jesuita de orden pero franciscano de corazón, y su interpretación distributiva del Evangelio es que la doctrina económica mejor es el pobrismo, la creencia de que la pobreza es una virtud, la riqueza algo pecaminoso y que, en consecuencia, es más difícil que Jeff Bezos entre en el reino de los cielos que un camello por el ojo de una aguja.

Ahora que he mencionado a Bezos, hay quien se ha escandalizado de que el patrón de Amazon se gaste millones de dólares en darse un paseo espacial en lugar de en aliviar el hambre en el mundo o pagar más a sus trabajadores. Sospecho que al papa Francisco le gusta la crítica a Bezos, aunque corre el peligro de que se la apliquen a él mismo, le hagan vender el Vaticano y lo manden a vivir a la Cañada Real de Madrid, ahora que, Patrimonio de la Humanidad mediante, está la capital española todavía más cerca del cielo. Pero en realidad Bezos, al satisfacer un vicio privado, el capricho de invertir en innovación aeroespacial para un viaje elitista y presuntuoso, está contribuyendo como pocos al desarrollo de una tecnología que resultará en una virtud pública. Del mismo modo que el ordenador y el móvil de última generación que tenemos en nuestras manos por unos pocos cientos de euros son posibles gracias a los que hace unos lustros pagaban varios miles de euros por ellos y pensaron que sería enorme el lucro si democratizaban la innovación en telecomunicaciones.

Contra la interpretación de Francisco, cabe reconciliar los Evangelios con el liberalismo. Solo el capitalismo multiplica los panes y los peces sin necesidad de milagros, de manera que todos puedan comer cada vez mejor, más variado y nutritivo. Por ejemplo, debido al arroz dorado, un alimento transgénico, millones de asiáticos han salido de la malnutrición crónica. La última innovación capitalista está siendo precisamente en tecnología alimentaria, con producción de carne sintética a partir de células madre y productos vegetales gracias a la tecnología genética y los algoritmos de la IA. ¡El próximo milagro será que los veganos podrán comer carne sin tener que matar animales! Todo esto se consigue simplemente aplicando la fórmula que patentaron de John Locke a Friedrich Hayek, pasando por Adam Smith: propiedad privada, libertad de empresa, ética de ahorro y esfuerzo, innovación tecnológica y seguridad jurídica.

Un mundo más cristiano de solidaridad y reparto es posible, pero solo en un marco liberal político y económico. Jesús abrazando a Steve Jobs.

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