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Daniel R. Rodero

Aborto masculino

Suene reaccionario o 'progre', puritano o budista, el sexo es un fenómeno moral.

Aborto masculino - Daniel R. Rodero
La ministra de Igualdad, Irene Montero. | Europa Press

Aunque todavía no haya tomado excesiva fuerza, no tardará en hacerlo. Sentencia un refrán que cuando el año está de piojos, de nada sirve cambiarse la camisa. Lo mismo podría decirse respecto de la moda de las reivindicaciones. Cuando la década va de detectar causas para armar bulla, de nada vale bajar el volumen del televisor. Vuvuzelas y cláxones coparán las calles y no habrá modo de callar el estruendo sino amagando con aprobar nuevas leyes. Hoy, la actitud verdaderamente inconformista es ser parco en la queja para no desgastarla.

Empieza a hablarse de la necesidad que tienen los varones de una ley reguladora del aborto masculino. Pese a la aparente contradicción del sintagma, el asunto es simple: se trata de que el padre pueda renunciar a la filiación si la madre decide no abortar. Entienden que la interrupción voluntaria del embarazo deja al hombre a merced del capricho de la gestante: si aborta aunque el padre no quiera, adiós criatura; si no aborta aunque el padre empuje, bienvenidos gastos.

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