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Pedro de Tena

La indignación estratégica: el ascensor de Bukele en El Salvador

Milei ganó por abanderar la seguridad económica y Bukele por liderar la seguridad física sin la cual la libertad y la democracia son imposibles.

Milei ganó por abanderar la seguridad económica y Bukele por liderar la seguridad física sin la cual la libertad y la democracia son imposibles.
El nuevo presidente de El Salvador, Nayib Bukele. | EFE

Es llamativa la calificación: indignación estratégica, que algunos completan con la variante "estrategia de la indignación". Esto es, el camino anteriormente ensayado, alternancia fáctica de los dos partidos oficialistas del "sistema", ha fracasado provocando la indignación ciudadana en El Salvador. Otra cosa es que alguna fuerza política emergente pudiera encauzar esa musculatura popular y convertirla en energía electoral.

Parecía imposible, como lo parecía en Argentina. Pero las elecciones de este 4 de febrero de 2024 en El Salvador, lo han confirmado. La "indignación estratégica" ha reafirmado la posición política de Nayib Armando[i] Bukele y su partido-movimiento Nuevas Ideas. Político, empresario y líder popularísimo en las redes sociales "indignadas", logró ser presidente de la República de El Salvador el 1 de junio de 2019, superando a los dos partidos tradicionales, el Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN) y Arena, Alianza Republicana Nacionalista, izquierda y derecha oficiales respectivamente, cobijo pactado de los enemigos brutales de la guerra civil.

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