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Santiago Navajas

El golpe de Estado que cambió la historia de España

Con la salvedad del Ejército, se repite la misma letanía de políticos incapaces, una masa proclive al carisma populista y, en general, unas instituciones frágiles.

Con la salvedad del Ejército, se repite la misma letanía de políticos incapaces, una masa proclive al carisma populista y, en general, unas instituciones frágiles.
Miguel Primo de Rivera. | Cordon Press
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Mohamed Abd-el-Krim. Pocos españoles conocen hoy su nombre. Son todavía menos los extranjeros que han sido tan determinantes en la historia de España. Para mal. Aunque no fue su responsabilidad, ya que el líder de la insurrección en el norte de África contra los españoles velaba por lo que creían sus intereses. El problema lo tuvieron los españoles con sus propios dirigentes, que tampoco les sonarán a muchos: Santiago Alba, Alfonso XIII, Dámaso Berenguer, Manuel García Prieto. Fundamentalmente, Miguel Primo de Rivera. Es mérito de Roberto Villa, de quien ya reseñamos su biografía de Lerroux, volver a ponerlos en el primer plano con 1923. El golpe de Estado que cambió la historia de España (Espasa, 1923).

Roberto Villa está significando para la historiografía del siglo XX español lo que Furet para la Revolución Francesa, un cambio de paradigma. Lo que los defensores del statu quo académico montados en intereses creados y afiliados a ideologías hegemónicas denominan "revisionismo". Pero las disputas académicas no se solucionan mediante censuras y descalificaciones espurias, sino contrastando las hipótesis frente a los hechos y la capacidad de las interpretaciones de trazar el mapa más objetivo respecto al fantasma de lo acontecido.

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