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Pedro de Tena

Marine Le Pen: escuchar y comprender, ¿para qué?


¿Cómo es posible que desde el extendido deseo de ser libre de la Transición española se haya llegado a este simplismo panfletario que se cierne sobre todas las cuestiones políticamente debatibles?

¿Cómo es posible que desde el extendido deseo de ser libre de la Transición española se haya llegado a este simplismo panfletario que se cierne sobre todas las cuestiones políticamente debatibles?
Marine Le Pen. | Europa Press

Salvo en caso de la primera etapa de Vox en España, nunca he visto una imposición ideológica tan radical a la hora de calificar, mejor descalificar, a una opción política y a su máxima representante. Lo que ha ocurrido y seguirá ocurriendo con Marine Le Pen es sencillamente un sistema de linchamiento perfectamente orquestado por todas las izquierdas y algunas derechas europeas como directores. Le Pen es culpable sin juicio.

Lean lo que lean, desde El País, naturalmente, al ABC e incluso El Mundo y otros, a Le Pen se le etiqueta, muchas veces incluso antes de que comiencen los análisis y artículos (intoxica, que algo queda) de ultraderechista, extremoderechista, fascista (movimiento que sólo existió en Italia), ultranacionalista, pronazi, facha, populista de derechas… En fin, una buena colección de andanadas que ayuda a juzgar y a condenar pero no a comprender ni a valorar.

Para que no quede duda alguna, mi posición es la de quien, fiel a la aspiración raciovitalista y argumental, quiere conocer los hechos comprobados antes que los panfletos intencionados. Quiere después proceder a su examen crítico y juicioso para finalmente decidir sobre la cuestión y desembocar en una acción consecuente. Todo lo contrario al "decisionismo irracional" que se impone a quien sigue la consigna de su jefe sin cuestionarse nada.

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