Menú
Marcel Gascón Barberá

El refugiadismo

El refugiadismo es absurdo y responde a una agenda política muy alejada de la nobleza que se le supone.

Marcel Gascón Barberá
0

Llamaré refugiadismo a la simpatía sobreactuada y obligada por todo inmigrante que quiera venir del Tercer Mundo a Occidente, y a la exigencia a los países de Occidente para que acojan a todos por razones humanitarias. En cinco concisos puntos intentaré explicar que el refugiadismo es absurdo y responde a una agenda política muy alejada de la nobleza que se le supone.

1. Todos refugiados. La primera trampa del refugiadismo es haber eliminado el concepto de inmigrante económico. Cualquiera que llegue de fuera a Europa, Australia, Canadá o Estados Unidos es automáticamente un refugiado y merece ser acogido. Esta generalización elimina la pesquisa necesaria para diferenciar a quien viene huyendo para salvarse de un peligro concreto –esta es la definición de refugiado– de quien busca asentarse en un lugar mejor. Privilegiar los casos desesperados es la única forma de hacer justicia y ayudar realmente al que más lo necesita, y meter a todos en el mismo saco solo beneficia a los oportunistas con más ambición y menos escrúpulos. (Mención aparte merece la absurda imposición del término migrante. Borrando las formas tradicionales emigrante e inmigrante se busca crear la impresión de que no hay fronteras y las personas no son de ningún país. Su sustitución por migrante nos priva de dos términos que designan con precisión la realidad y atenta contra la economía del lenguaje, pues quien acepte decir migrante habrá de aportar los detalles de contexto –de dónde viene, adónde ha ido– si quiere que se le entienda).

¿Quieres leer el artículo completo?

Y de paso navegar sin publicidad
HAZTE SOCIO