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Marcel Gascón Barberá

Lo único divertido

La sobreactuación sentimentalista en que los políticos se solazan haciendo uso espurio de las instituciones es una forma de ridículo hasta ahora reservada a repúblicas bananeras.

Marcel Gascón Barberá
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La sobreactuación sentimentalista en que los políticos se solazan haciendo uso espurio de las instituciones es una forma de ridículo hasta ahora reservada a repúblicas bananeras.
Guardia Civil

Se ha escrito mucho en los últimos tiempos sobre la costumbre cada vez más extendida en España de utilizar instituciones públicas por definición neutrales como plataforma para promover y proclamar la adhesión del Estado a causas privadas. La polémica sobre esta práctica está más de actualidad que nunca después de que la Guardia Civil celebrara el Día del Orgullo poniendo de fondo, en su perfil corporativo de las redes sociales, la bandera arco iris que representa al llamado movimiento LGTBI.

Más allá de la opinión que pueda merecernos las reivindicaciones que representa la bandera, que la enarbolen instituciones que tienen como misión hacer cumplir la ley sin discriminación es una aberración evidente para el que aún crea en una democracia sin adjetivos. Es decir, basada en la igualdad de trato sin excepciones a todos los ciudadanos. Más aún cuando la entidad que incurre en esta extralimitación de sus funciones es un cuerpo armado encargado, entre otras cosas, de mantener el orden público y detener a quienes quebranten nuestras leyes.

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