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Marcel Gascón Barberá

Macartismo antirracista

Vamos perdiendo libertad y se estrechan los moldes dentro de los que podemos expresarnos.

Marcel Gascón Barberá
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Vamos perdiendo libertad y se estrechan los moldes dentro de los que podemos expresarnos.
| Pixabay

Hace unos días escribí sobre la tormenta creada, a la manera artera en que se fabrican casi todas estas polémicas, en torno a la expresión utilizada por un árbitro asistente rumano para indicarle al árbitro principal a quién debía sacar tarjeta.

“Aquel negro de allí”, fue la fórmula empleada por el colegiado. Se ha dado por seguro que fue el cuarto árbitro, Sebastian Coltescu, pero algunos medios apuntan a que se trataba del linier Octavian Sovre, otro de los miembros de la cuadrilla rumana que pitó el PSG-Basaksehir de Liga de Campeones donde ocurrió todo.

“Aquel negro de allí” era el exfutbolista camerunés y actual integrante del cuerpo técnico del Basaksehir Pierre Webó, que había protestado una decisión arbitral durante el partido de autos y montó en cólera al escuchar de labios de uno de los trencillas la palabra negro (negru en rumano).

La indignación en caliente de Webó podría entenderse como una reacción instintiva ante una palabra, negro, que tiene connotaciones peyorativas en inglés. Pero su insistencia en seguir considerando hasta el día de hoy un insulto lo que no fue más que un intento del árbitro de hacerse entender de la manera más rápida y eficaz pone su buena fe en tela de juicio.

Desde que se publicara mi primer artículo han aparecido nuevos vídeos relacionados con la polémica. En uno de ellos se escucha al banquillo turco protestar airadamente en inglés las decisiones del colegiado. Lo pueden escuchar aquí, dándole al play al primero de los dos vídeos intercalados en la noticia. El banquillo del Basaksehir trata de intimidar a la cuadrilla rumana, y lo hace con unas referencias a la nacionalidad de los árbitros que la UEFA habría condenado con firmeza de haberse dirigido a árbitros o futbolistas de un país africano o islámico.

El segundo vídeo incrustado en la noticia del link es aún más revelador. Corresponde a la tangana que se montó tras oír Webó que se habían referido a él como “aquel negro”. En este vídeo del partido se puede escuchar claramente como alguien que parece estar sentado en el banquillo del Basaksehir dice en un inglés con fuerte acento turco: “En mi país los rumanos son gitanos”.

A diferencia del famoso “aquel negro”, que, como explicaba en mi anterior artículo, era una descripción física para indicar quién debía ser el expulsado, este comentario no puede calificarse más que de racista, tanto hacia los rumanos como hacia los gitanos, rumanos o no. Que uno de los empleados del Basaksehir lo profiriera momentos antes de retirarse del campo junto con sus rivales del PSG en señal de protesta por el racismo del árbitro hace evidente la hipocresía del equipo turco y de todos los que escucharon sin inmutarse lo e “En mi país los rumanos son gitanos”.

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