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Marcel Gascón Barberá

Victoria Abril en los Premios Feroz

La actriz contribuyó al feliz desenlace de esta minicrisis con un discurso franco, conciliador e inteligente.

Marcel Gascón Barberá
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La actriz contribuyó al feliz desenlace de esta minicrisis con un discurso franco, conciliador e inteligente.
Victoria Abril, durante la gala de los Premios Feroz 2021. | EFE

Como ya sabrán la mayoría de ustedes, Victoria Abril se metió el pasado 25 de febrero en un lío al decir, durante un acto de los llamados Premios Feroz de la Asociación de Informadores Cinematográficos de España (sic), que la vacuna contra el covid no es segura y no se cree que haya una pandemia.

Ante el horror manifiesto de un hombre con mascarilla (muy parecido a la ministra de Exteriores) que se retorcía en su asiento cruzando cada vez más las piernas, nuestra Victoria se explayó a rostro descubierto en su negacionismo. Habló de “coronacirco” y “plandemia” y criticó que se haya “dejado de vivir” por el virus y se nos convierta “en esclavos y en cobayas” de una vacuna que, según dijo, ni funciona ni se ha probado.

Las osadas opiniones de la actriz desataron una tormenta previsible entre los guardianes habituales de la virtud. La científica del CIS Margarita del Val, a la que El Español llama “la pepito grillo de la pandemia”, salió en La Sexta a calmar la inquietud de Cristina Pardo recordándonos que Victoria Abril no es viróloga y las vacunas son “una maravilla” y “muy seguras”. En otro programa de La Sexta, el doctor César Carballo tachó a la actriz de “analfabeta científica”, y el cine español –que para La Vanguardia son más Loles León, Nathalie Poza y Aurora Carbonell que Victoria Abril– la llamó “ignorante”, “irresponsable” y “lamentable” . 

También habló de sus palabras Fernando Simón, el que no prohibió a su hijo ir al 8-M. Atinado por una vez, Simón dijo sin hacer sangre que declaraciones como la de Abril “no ayudan” a mantener a raya al virus, pero que él no es quién para “juzgar a nadie” y todos “tienen la libertad de expresarse como consideren”. Simón construyó su adversativa al revés, pero permítanme la licencia para una vez que puedo decir algo bueno de él. 

Consecuentes una vez más con su apuesta innegociable por la libertad y el respeto al otro, Mario y Alaska también tomaron partido por la actriz para “indignación” de Redacción Médica”. “Creo en la libertad de expresión. Estoy en contra de la Santa Inquisición”, declaró él como si recitara una canción de Fangoria mientras ella asentía.

Viendo la polvareda levantada, y acostumbrados como estamos a que se defenestre al que con más o menos razón desafíe las verdades oficiales, cabía esperar para Victoria Abril una larga travesía en el desierto en lo que a reconocimiento público se refiere. Por eso me ha alegrado mucho ver que la Asociación de Informadores Cinematográficos de España no haya cancelado sus planes de entregarle, menos de una semana después de su “coronacirco”, el Premio Feroz de Honor por su trayectoria profesional.

Es una excelente noticia en los tiempos que corren, y un signo de normalidad del que haríamos bien en tomar ejemplo, que alguien pueda decir lo que a juicio de muchos fue una estupidez hiriente e incluso peligrosa sin que eso le cueste la reputación, el trabajo y el derecho a volver a subir a un escenario o salir a la tele.

Victoria Abril también contribuyó al feliz desenlace de esta minicrisis que debería quedar en anécdota. Lo hizo agradeciendo el premio con un discurso franco, conciliador e inteligente en el que pidió perdón a los que pudo haber ofendido sin necesidad de sobreactuar rectificando o autoflagelándose. Bravo, pues, por Victoria Abril, la gente de los Premios Feroz y quienes la aplaudieron el martes en el Teatro Coliseum de Madrid.

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