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La Ilustración Liberal

El rincón de los serviles

Lo que quieras, Montilla, pero dimite y devuelve el dinero

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El todavía ministro de Industria, pese a descubrirse que está financiado por La Caixa, actor esencial de la OPA hostil sobre Endesa, se niega a dimitir. El todavía ministro de Telecomunicaciones, pese a tener a su cargo y bajo su protección a todos los medios de comunicación, privados y públicos, sigue insultando a los pocos que piden su dimisión. Pero por mucho que insulte y por mucho que ataque, la cuestión de fondo no cambia: el secretario general del PSC debe dimitir como miembro del Gobierno de Zapatero y debería abandonar cuanto antes la dirección política de su partido, porque el Gobierno tripartito toma a diario multimillonarias decisiones que afectan a La Caixa, la entidad que le ha regalado mil millones de pesetas, obviamente a cambio de sus futuros favores. ¿O son ya pasados? ¿O siguen siendo presentes? En todo caso, Montilla debe dimitir.

Y puesto que ERC también ha sido descubierta como una receptora de los favores de La Caixa, no estaría mal que dimitiera también su secretario general, porque lo que puede decirse de los mil millones regalados al PSC también puede afirmarse de los más de cuatrocientos regalados a los republicanos, al parecer para chantajearlos en la regulación de las autopistas, o eso han dicho para excusar su condición de morosos.

Por cierto, que el CAC, Consejo Audiovisual de Cataluña, está presidido y compuesto por distinguidos militantes o simpatizantes del partido del señor Montilla. ¿Sería mucho pedir que se abstuvieran en todo lo que se refiera a la COPE, entidad privada a la que el señor Montilla, pillado en un gravísimo delito de financiación ilegal, distingue con sus injurias? ¿Cabe esperar del socialista que la dirige un comportamiento seriamente democrático y mínimamente razonable cuando su jefe político trina y truena a diario contra ese medio, precisamente por denunciar la corrupción que representa y criticar el Estatuto anticonstitucional que ha pergeñado? ¿O es que el CAC, como en una puesta en escena de La hija del Capitán valleinclanesca a cargo de Els Joglars, está dispuesto a tapar el robo de un billete premiado de lotería con un Golpe de Estado? Y hay muchas formas de golpismo y de dictadura. Silenciar a los medios críticos es una de las más conocidas. En rigor, la diferencia entre una dictadura y una democracia es que en una democracia el Gobierno está bajo sospecha de los medios de oposición y en una dictadura el Gobierno tiene bajo sospecha a los medios de oposición. ¿A qué se parece más la Cataluña de Montilla? ¿A qué se parece más, señores del CAC?

Dimite, Montilla. Y devuelve el dinero. Para cavernas, las de Sierra Morena.

(Artículo publicado en Libertad Digital el 21 de noviembre de 2005)

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