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Zapatero I el Separador

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Es del máximo interés intelectual la pelea de Maragall y Bono a propósito del discurso político y los votos que con él se buscan, aunque en el fondo del rifirrafe late el enfrentamiento entre los que quieren destruir España por la Izquierda y los que, también desde la Izquierda, no acaban de aceptarlo. Maragall, en horas subterráneas más que bajas, tal vez asumiendo que él perdió las elecciones ante Mas y depende de ERC para todo, dice que Bono tiene "todos los votos" porque habla como si fuera del PP siendo del PSOE y que por eso le votan los del PP y los del PSOE. Tiene gracia la cosa, viniendo de un tío que habla como si fuera de ERC y no de algo emparentado con el PSOE. Pero evidentemente la ignorancia de Maragall es oceánica, porque el voto del PP en Castilla-La Mancha se mantiene por encima del 40% y suele ganar en las generales. Así que, méritos populistas aparte, la verdadera causa de la prolongada estadía del PSOE al frente de la comunidad manchega es la estupidez del PP. De Grandes, Suárez Illana y otras criaturas de Arenas prohijadas por Aznar son las últimas pruebas vivas de cómo sus enemigos políticos han favorecido a Bono. Pero son mayorías absolutas porque no hay más que dos partidos grandes. En La Mancha, un Tripartito sería un Gobierno de concentración regional.

Bono ha contestado en Bilbao a Maragall diciendo que la solidaridad no es un discurso sólo de la derecha, pero él sabe perfectamente que sin la idea de nación no puede existir la solidaridad más que como una degeneración del Domund en esas ferias subvencionadas de oenegés que tanto gustan a los progres millonarios. Sucede que, por desgracia, hoy sólo el PP defiende abiertamente la nación española, y por eso la solidaridad es de derechas. Y por mucho que se proclame socialista, aunque nos ahorre lo de "rojo", Bono es sólo una pieza más de un Gobierno y un partido cuyo norte básico no es ayudar a los pobres de España sino favorecer a Polanco y mandar a medias con los separatistas, que serán pobres de espíritu pero no de lo demás. Todo contra el PP, que representa a media España o la media nación que cree en España. Por supuesto, y es bueno recordarlo a todas horas, sin nación española no hay ni puede haber solidaridad en España. Lo que sí puede haber y hay es socialismo, nacionalismo y nacionalsocialismo, que es lo que se padece en Cataluña y el País Vasco, lo que el Plan Ibarreche y el Estatuto de soberanía catalán quieren hacer irreversible y lo que impulsa Zapatero. Y mientras para Bono siga siendo más importante el partido que la nación española, puede ahorrarnos esa gansada de los separatistas y los separadores, que serían los que, según él, se oponen a los separatistas como hace el PP, pero no con la delicada genuflexión necesaria. ¿Cómo la de él a Maragall o viceversa?

Aquí ya se han acabado las bromas, hasta las dialécticas. Vivimos momentos dramáticos, que llevan España a su liquidación. Y Bono figura en el séquito del gran responsable: Zapatero I, el Separador. Porque aquí el que separa no es Rajoy. Es el PSOE de Zapatero y Bono, el Gobierno de Montilla y Alonso, el proyecto de nuevo régimen de Cebrián y González, que es a lo que nos conduce el infame sectarismo de Zapatero y sus ministros. Todos.

(25-X-2005)
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