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La amenaza islamista

Europa tras los ataques de París: la respuesta adecuada contra el ISIS

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1. Una amenaza existencial para Europa

Hasta el pasado 13 de noviembre, pese a ser ya escenario de diversos ataques, los europeos se creían acostumbrados a convivir con la amenaza terrorista y combatirla con medios tradicionales. Pero con estos ataques, la profecía que muchos habían tenido desde el año 2001 se cumplió cruelmente: comandos islamistas atacando en el corazón de las ciudades europeas, ametrallando a inocentes ciudadanos en cafés, teatros o estadios de fútbol y poniendo en jaque a las autoridades durante horas.

Los europeos han descubierto a donde lleva la escalada yihadista: a ver reproducidos en sus calles los ataques de Damasco, Mumbai o Kenia. Pese a las declaraciones de sus líderes, Europa hoy vive en una psicosis permanente, con los paises en alerta máxima y con el ejército patrullando sus calles. Nunca desde 1945 estaban las principales ciudades europeas militarizadas. Y ni siquiera así son capaces de evitar el terror, que en los días posteriores al 13-N se extiende desde Bruselas a París pasando por Hannover.

Este ataque, además, se produce cuando el Presidente Obama anuncia que el Califato Islámico se encuentra "contenido", y que en consecuencia los Estados Unidos no volverán a embarcarse en una guerra contra el terrorismo como la que iniciaron en 2001. Los países europeos se han encontrado solos, de la noche a la mañana, con yihadistas europeos atacando a sus ciudadanos, con las ciudades sumidas en un oscuro terror, y sus ciudadanos sumidos en una profunda sensación de inseguridad y desasosiego.

En estas circunstancias, es necesario en primer lugar reconocer que la declaración de guerra a occidente por parte del ISIS es real, y que los islamistas la van a llevar a sus últimas consecuencias. El Estado Islámico constituye una amenaza existencial para los países europeos, y el mayor error por parte de Europa constituye no tomársela en serio. La reacción e Hollande y de los otros líderes europeos, no pueden quedar en simple retórica. Peor que declarar una guerra es no librarla. A estas alturas, con la guerra contra Francia y Europa declarada, titubear es un error que no podemos permitirnos. Salvo que se quiera invitar a los terroristas a mayores ataques y arriesgar una derrota inminente es imprescindible atacar con fuerza, decisión y continuidad al Estado Islámico, en todos los frentes y con todas sus fuerzas.

2. La respuesta adecuada contra el ISIS

2. 1. Es necesario expandir el ámbito de la acción militar a todo el terreno que ocupa el Estado islámico

Pese a la presión de las fuerzas de seguridad y los servicios de inteligencia, el ISIS ha mostrado en los últimos años la suficiente capacidad para sobrevivir, reforzarse y expandir sus actividades a territorio europeo. Pese a los éxitos de fuerza de seguridad y servicios de inteligencia, la estrategia de considerar el yihadismo como un ámbito policial y de seguridad no funciona.

Los europeos cometen un error al pensar en el ISIS como un actor no estatal: tiene una estructura política, un territorio bajo control del que extrae recursos, una población bajo su control, una estructura administrativa y una fuerza militar bien encuadrada y organizada.

Por eso denominarle "Daesh" no sólo resulta absurdo: oculta la verdadera dimensión y fortaleza de su naturaleza estatal. Es necesario destruir las estructuras de que se ha dotado: oficinas, recaudación de impuestos, organización urbana, campos de entrenamiento y medios de vida o recaudación económica ubicados a lo largo de Siria e Irak. Considerar secundaria la solución militar se ha demostrado un error: hay que reforzar esta opción, y extenderla a Siria e Irak.

2. 2. La guerra declarada por el ISIS contra Occidente deben afrontarla los occidentales

Pensar en una intervención militar de países musulmanes en Siria e Irak resulta ingenuo. De hecho, la estrategia de dejar a los vecinos hacerse cargo de la situación no está teniendo efecto alguno, y está llevando a un fortalecimiento de Irán en la región, régimen violento y totalitario, patrocinador del terrorismo y que no disimula su interés en liderar al mundo musulmán contra occidente.

La tentación europea de buscar la colaboración de Rusia para acabar con el ISIS, es equivocada. La presencia de Putin en Siria, y la influencia o expansión de Irán en Irak son, a largo plazo, un enorme error estratégico que los europeos pagarán caro. Putin, principal factor de inestabilidad en el Este de Europa, no puede ser un aliado real de los europeos, y su fortalecimiento en Siria traerá en el futuro problemas en ese flanco europeo.

La OTAN sigue siendo un instrumento poco y mal utilizado por los países miembros; a través de su movilización, de su apoyo logístico y operativo, o de su mando de Operaciones Especiales tiene un papel que jugar. Pero el vinculo transatlántico es una solución provisional. La reacción de Obama a los atentados de París demuestra que los europeos, a medio y largo plazo, deben garantizarse su defensa, y eso pasa por un mayor gasto militar. Hay que aumentar los presupuestos de defensa en los países europeos, y focalizar este gasto en este tipo de amenaza.

2. 3. Al Assad no es parte de la solución: es parte del problema

Las dictaduras en Oriente Medio no son la solución al terrorismo, y por eso la dictadura de Al Assad no es una solución válida. Su régimen criminal, sus vínculos con el terrorismo, su relación con Irán constituyen un problema en sí mismo. Su gobierno es un factor de inestabilidad en la región, y el objetivo último debe ser cambiar su régimen político.

Mientras esto ocurre, hay que impedir que Assad siga bombardeando a su propia población cometiendo crímenes de guerra con el uso de armas químicas. Para ello, es necesario establecer cuanto antes zonas de exclusión área dentro de Siria y, fijar los compromisos occidentales para salvaguardarlas: Además, hay que establecer protocolos de entendimiento con las fuerzas aéreas rusa e israelí en la zona, para evitar indeseados conflictos superpuestos.

2. 4. Fortalecer las capacidades militares kurdas

Los occidentales no están obligados a dejar la región en manos de Turquia, Rusia e Irán, pero cada día sus posiciones se consolidan. Es totalmente necesario recuperar y asegurar Falullah, Ramadi y Mosul tomadas por el Estado Islámico o situadas en peligro, y hacerlo con participación occidental que asegure su presencia.

Por ahora, la única fuerza organizada, sólida, y no hostil a los occidentales es la formada por los Peshmergas kurdos. En gran parte de Siria e Irak, son ellos los que están ofreciendo resistencia al ISIS, incluso inflinginéndole pérdidas importantes. Si bien la guerra deben librarla los occidentales, es necesario proporcionar a corto plazo mayores medios a los kurdos: apoyo económico, asesoramiento militar sobre el terreno, material militar y armas de mayor calibre.

2. 5. Europa debe aumentar cuanto antes su gasto en defensa

Les guste o no a los europeos, lo cierto es que el compromiso estadounidense con una guerra que se libra en las ciudades europeas va a ser menor a partir de ahora. La decisión de abandonar y no volver a Irak y Afganistán del Presidente Obama es firme, y es dudoso que otra Administración vuelva al compromiso anterior. Los europeos están en la actualidad más solos que nunca, y como se ha dicho antes, buscar protección en Rusia constituye una tentación que Europa pagará cara.

A medio y largo plazo, sin presencia europea en Oriente Medio, no será posible ganar la guerra contra el terrorismo, y eso pasa por mayor gasto militar. El fiasco de las operaciones aéreas en Libia muestra las enormes dificultades que los europeos encuentran para sostener campañas con éxito. Sin la protección americana, los europeos deben aumentar cuanto antes, y de manera significativa, sus presupuestos de defensa, dotándose de las capacidades necesarias para combatir, no sólo al ISIS, sino a los grupos que en el futuro le sustituirán en amplias zonas de Oriente Medio y África.

2. 6. Reforzar el control en las fronteras europeas

La intervención militar en Irak y Siria es necesaria. Pero cubre sólo uno de los frentes de la guerra contra el terrorismo, que tiene una variante interior. En este ámbito, hay que incrementar las medidas de control en las fronteras exteriores de la UE, especialmente cuando éstas se ven sometidas a una presión como la actual. A corto plazo, esto pasa por aplicar excepcionales medidas de seguridad ante la avalancha de refugiados que sufre Europa. En los países del Este, la utilización conjunta de fuerzas de seguridad y fuerzas armadas en el sellado y control de fronteras se ha demostrado un instrumento útil que puede extenderse al resto de países comunitarios.

Además, la ejecución y última fase de los atentados se ha realizado en Bruselas: los terroristas se mueven libremente entre Bélgica y Francia, con armas y material explosivo. Esto pone de manifiesto el alcance y los riesgos inherentes a los Acuerdos de Schengen. El yihadismo en todas sus fases, dese imanes radicales a jóvenes delincuentes radicalizados, se mueve con libertad dentro de la Unión Europea. Es necesario que los países miembros sean capaces de establecer los mecanismos jurídicos y policiales necesarios para restablecer controles fronterizos internos cuando sea necesario por razones de seguridad.

2. 7. Dotar a las fuerzas de seguridad de más instrumentos legales

Sigue existiendo una brecha entre los terroristas detectados y localizados por los servicios de inteligencia, y la capacidad de las fuerzas de seguridad para detenerlos y llevarlos ante la justicia. En los últimos atentados sucedidos en suelo europeo, los autores eran conocidos de los servicios de inteligencia, pero la policía carece de los instrumentos legales para detenerlos a tiempo: las garantías jurídicas de las que disfrutan los islamistas europeos constituyen un factor que les da ventaja y les permite tener más éxito en los atentados.

Es necesario, por lo tanto, dotar a las fuerzas de seguridad de mayor capacidad legal para desbaratar planes. La experiencia de la Patriot Act en Estados Unidos ha sido positiva: dota a las fuerzas de seguridad y a los tribunales de mejores instrumentos para detectar y detener a tiempo los ataques, salvando la vida de cientos o miles de norteamericanos. Los europeos se han mostrado reacios a tomar este tipo de medidas, pero el alto número de radicales islámicos presentes en Europa exige ponerlas en marcha cuanto antes.

2. 8. Acabar con los barrios de impunidad islamista

La pista de los atentados de París ha vuelto a llevar a los investigadores a barrios hostiles, en este caso al bruselense de Molenbeek. Este último ataque yihadista vuelve a mostrarnos que existen barrios enteros en las grandes ciudades europeas que escapan al control del Estado, y donde el ISIS encuentra adeptos. Se trata de barrios donde la delincuencia campa a sus anchas, donde el tráfico de armas se mueve libremente, y dónde ante la ausencia del Estado se han creado áreas donde imanes radicales imponen una sharía de facto, aprovechando la tolerancia multicultural.

La política europea de respeto a cualquier tipo de minoría, incluso a las que directamente combaten el derecho occidental ha resultado suicida: ha creado en estas no-go-zones, ciudades hostiles a la ley y la democracia, un campo de operaciones para el yihadismo. Restablecer el control del Estado sobre todo el territorio europeo exige acabar con estos focos de impunidad, eliminando y persiguiendo la imposición de la sharía en todas sus variables. Para ello, es necesario el refuerzo de la actuación y la presencia policial en esas zonas, así como utilizar a las fuerzas armadas allí donde sea necesario en apoyo de las fuerzas de seguridad.

2. 9. Detener el proceso de radicalización en las poblaciones musulmanas de Europa

Hay miles de europeos que viajan a Siria a luchar en las filas del ISIS, muchos de los cuales aspiran a volver a realizar aquí la yihad; y hay miles de europeos que sin viajar allí quieren combatir a occidente aquí. Su proceso de radicalización política y religiosa se produce en Europa, y lo hace gracias a las garantías legales que el Estado de Derecho ofrece a los enemigos de la democracia occidental. El fenómeno va en aumento e, al involucra cada vez más a ciudadanos europeos cada vez más jóvenes.

La libertad de expresión no puede usarse para combatir la democracia liberal que la hace posible. Es imperioso detener este proceso de radicalización.. La persecución de delitos de incitación al odio, de antisemitismo, de apología del terrorismo debe ser implacable, y extenderse a la totalidad del fenómeno del radicalismo islámico: cierre y clausura de mezquitas fundamentalistas, expulsión de imanes y líderes islámicos radicales, persecución y cierre de páginas web que fomenten el odio, eliminación de perfiles en redes sociales que inciten al odio son algunas medidas. Para ello, es necesario dotar a las fuerzas de seguridad de mejores instrumentos, y sobre todo ajustar el ordenamiento legal para distinguir con mayor precisión el derecho a la opinión y a la información de la estrategia de incitación al terrorismo y de radicalismo islámico.

2. 10. Reforzar la identidad cultural europea

Existe por último una debilidad ideológica y cultural europea que ha permitido al radicalismo islámico avanzar dentro del continente europeo. Las políticas multiculturales que han tenido como efecto el auge del radicalismo en algunas comunidades islámicas, tiene como origen la pérdida de identidad cultural y religiosa en Europa, que lleva a la tolerancia suicida ante opciones culturales y religiosas hostiles a la democracia liberal occidental. La permisividad de las instituciones europeas, comunitarias y nacionales, ante el antioccidentalismo, es uno de los factores que ha favorecido el auge el radicalismo entre los europeos, y una de las causas de la osadía y atrevimiento del ISIS.

Reforzar la identidad cultural europea es una media a largo plazo, pero quizá la más importante. Los sistemas educativos europeos, las corrientes culturales que circulan por Europa, la deriva de las élites políticas, sociales o mediáticas, están en la base de la debilidad institucional, jurídica y militar europea. En tiempo de paz, un país puede permitirse vivir del bienestar, el pacifismo y el relativismo. Pero en tiempo de guerra, es necesario un cambio mental que los europeos deben abordar cuanto antes. Es necesario revisar los sistemas educativos eurpoeos, para evitar la deriva relativista y derrotista de las nuevas generaciones.

3. España, en prímera línea

España no sólo no es ajena a la amenaza yihadista, sino que por su situación geográfica está situada en primera línea frente a su barbarie. Las medidas anteriores valen todas para España, pero además es necesario entender las peculiares necesidades españolas, y las exigencias del momento. Estas son las diez medidas que España debiera tomar.

3. 1. Reforzar la colaboración con Marruecos

Como país fronterizo con Marruecos, la colaboración y exigencia para con éste país en materia de inteligencia y fronteriza es esencial para evitar la entrada no ya sólo en Ceuta y Melilla de yihadistas, sino en todo el territorio nacional y europeo. La colaboración comunitaria, en materia de desarrollo económico, debe ir ligada tanto a la colaboracion en materia migratoria, como de respeto a los derechos humanos por parte de su régimen.

3. 2. Intensificar el control de fronteras en Ceuta y Melilla

Ceuta y Melilla no pueden seguir admitiendo avalanchas de inmigrantes sobre la valla fronteriza. El refuerzo del control de fronteras en las ciudades autónomas es imprescindible. España debe destinar más recursos humanos al control fronterizo, Policía Nacional y Guardia Civil. Se les debe proteger legalmente en su labor en la frontera. Y debe acometer las infraestructuras necesarias para impedir la entrada ilegal de inmigrantes, con la construcción de muros de contención, que tan buenos resultados han dado en otros países.

3. 3. Aumento de la guarnición militar en el norte de África

La situación geográfica de Ceuta y Melilla ante la presión islamista es bastante comprometida: por su situación económica y por su estructura sociales ya un foco de problemas y desestabilización. En las últimas décadas, la presencia militar española en estas plazas se ha reducido hasta lo testimonial. Es un error. De manera disuasoria, es necesario que España aumente considerablemente las guarniciones militares en ambas ciudades, reforzando las unidades allí presentes y destinando otras nuevas. Además, hay que buscar a medio y largo plazo la superioridad aeronaval en la zona.

3. 4. Incluir Ceuta y Melilla en el Tratado de la OTAN

En términos simbólicos, la pérdida o desestabilización de este territorio europeo en el norte de África junto al Estrecho de Gibraltar tendría unas consecuencias que irían más allá de España y afectarían a sus aliados. En este sentido, España debería plantear ya a la OTAN el reconocimiento de Ceuta y Melilla como territorio bajo el alcance del Tratado.

3. 5. Apoyar a las tropas kurdas en Irak y Siria

España está en Irak entrenando a unidades del ejército iraquí, pero esta actividad se está encontrando con grandes dificultades. Dificultades legales y operativas para actuar en el país, que se unen al alto grado de deserción en las unidades iraquíes, y la lentitud con la que puedan llegar a entrar en combate. Por otra parte, la presencia de baterías Patriot en Turquia es difícilmente justificable en la lucha contra el ISIS. En lugar de eso, es preferible que España centre sus esfuerzos en apoyar con recursos humanos y materiales a la fuerzas afines a nuestros valores, en especial los kurdos.

3. 6. Erradicar el radicalismo islámico antiespañol

La comunidad islámica en España es menor que la presente en otros países europeos. Pero los mecanismos de radicalización en algunos sectores de ella son idénticos a otros paises.. En el caso de España, a la propaganda antioccidental y antisemita, se une el radicalismo en relación con la reivindicación de Al-Andalus como parte del Califato del ISIS. La inteligencia y la prevención debe ser aplicada en todo territorio español, especialmente en las mezquitas y los puntos sensibles en donde los yihadistas reclutan y predican odio y antioccidentalismo. Entre estos puntos sensibles está también, por supuesto, internet. Se deben perseguir y cerrar páginas, blogs y cuentas de redes sociales donde se haga proselitismo de este Califato.

3. 7. Apoyar a Francia en la OTAN

España es actualmente miembro del Consejo de Seguridad de la ONU. Además, como socio europeo y miembro de la OTAN tomaría protagonismo si instara ante la OTAN la aplicación del artículo 5 del Tratado, para que todos los socios acudan en ayuda de Francia. Ya se ha hecho a nivel comunitario, con la aplicación del artículo 222 del Tratado de Funcionamiento de la UE. España debe ir más allá de la retórica europea de colaboración con nuestro aliado.

3. 8. Participación en las operaciones aéreas en Siria e Irak

España, como parte de la comunidad de países occidentales, debe involucrarse en la guerra en Siria. Ya se ha comentado la importancia de intervenir sobre el terreno. Mientras esto no ocurra, España debiera participar junto con sus socios franceses, en las operaciones aéreas en territorio sirio e iraquí. Si bien no tiene por qué ser necesario participar en los bombardeos contra el ISIS, España puede jugar un papel importante en zonas de exclusión aérea, o en labores de apoyo y patrulla área en la región.

3. 9. Intensificar la misión española en el Sahel

España tiene interés esencial en mantener los lazos militares con Francia en África en estos momentos. En primer lugar por el deber de solidaridad con nuestro país atacado, y en segundo lugar porque el Sahel es una de las áreas de expansión del yihadismo: el ISIS es sólo uno de los grupos que nos amenazan, y en el caso de España es importante comprenderlo. España debe tomar una actitud más activa, y no esperar la petición francesa, para involucrase en Malí, República Centroafricana y Senegal.

3. 10. Una Ley Patriótica española

Como país amenazado directamente por el ISIS, España debe también adaptar su legislación penal y policial a las necesidades del momento. Ante la amenaza existencial que pesa sobre nuestras sociedades, el Estado debe ampliar su capacidad de control en áreas clave para luchar contra el terrorismo, dotando a las fuerzas de seguridad de mayor poder para detectar, vigilar y detener atentados terroristas. Además, España debe jugar un papel de liderazgo en las medidas que en Europa se impulsen en esta dirección.

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