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La Ilustración Liberal

Literatura

Dios de tejas abajo. Trazas de Dios en las novelas de la edad de plata de la literatura española (1874-1936). Segunda parte

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El catolicismo basal de la cultura española se distingue por el culto a las imágenes, singularmente las de Cristo, la Virgen María y los santos. A diferencia del cristianismo oriental, es rara la representación de la figura de Dios Padre. En la iconografía religiosa española no se prodiga algo tan excelso como la imagen de Dios dando vida a Adán, según la entendió Miguel Ángel en la Capilla Sixtina del Vaticano. Bien es verdad que, en los éxtasis místicos, la relación se establece directamente con la divinidad. Pero de tejas abajo la imbricación con lo sagrado se hace a través de las imágenes de la Sagrada Familia y de los innumerables santos. En cierta manera funcionan como los antiguos manes, lares y penates de los romanos, al instalarse como protectores de una localidad o un hogar.

La imagen convencional de Dios Padre se muestra en los sueños que tiene un niño de ocho años, Luisito Cadalso, con vocación de cura. Habla tranquilamente con Él, un señor con la barba blanca, vestido con una túnica del mismo color de la nieve (Pérez Galdós 88). No es una representación que se encuentre en otras novelas.

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