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Y si pasa, no importa

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No recuerdo de dónde me viene esta frase: "No pasa nada, y si pasa, no importa", cuándo la oí o leí por primera vez, pero me vuelve a la mente hoy, al escribir esta "carta", porque es cierto que en París (o en Francia), no pasa nada y si pasa... Como ocurre con estas afirmaciones categóricas, menester es matizar, porque siempre pasa algo y muchas veces importa. Pero si me ha vuelto a la mente es porque lo que pasa en Francia no es interesante, no me interesa. Estas diminutas protestas de los siervos, satisfechos de su servidumbre, que protestan, no para emanciparse, sino para mantener su servidumbre, con, a veces, la ilusión de lograr, si chillan bastante, un ligero aumento de las limosnas que reciben del Señor, francamente no es muy apasionante.

Me encantaría hablar, por ejemplo, de la cultura francesa, pero no existe, o lo que queda es como la muñeca de la niña, milagrosamente intacta, después del incendio que ha matado a toda la familia. La situación económica empeora. Alstom en quiebra, Pechiney comprada por extranjeros, paro constante y otras señales evidentes, aunque oficialmente negadas, de un peligroso estancamiento. O sea, que lo que puede uno comentar se limita a las lentejuelas del Presidente Chirac, y por lo tanto entran en la rúbrica de política internacional.

Chirac fue a Berlín, lanzó con Schröder, un ambicioso plan de "grandes obras", que por ahora se quedan en agua de borrajas, ya que ni siquiera han logrado cifrar su costo. Luego se reunieron con Tony Blair, para hablar de Europa y de Irak. Llegaron, diplomáticamente, a un acuerdo virtual: había que proseguir la construcción europea, y había que "devolver" Irak a los iraquíes. ¿Quién puede estar en contra? Pero todo depende de qué Europa se está hablando, y todo depende de si lo que se pretende realmente es el establecimiento de algo que se parezca a la democracia en Irak, o si sólo interesa su petróleo.

Los serviles medios desinformativos franceses anuncian a bombo y platillo que Bush se ha rajado y que Chirac ha ganado, y eso porque la Casa Blanca propone a más países que los actuales que participen, a través de la ONU, en el coste (y en los peligros) de la reconstrucción de Irak. "¡Bush obligado a volver a la ONU!", claman los papeles. Pues resulta que nunca se fueron. Desde que ese mamotreto existe, hubo estados miembros, que lo siguen siendo, que emprendieron acciones, militares o no, sin el aval de la ONU. Eso ha ocurrido con los USA, ha ocurrido con Israel (no seguiría existiendo si no), y ha ocurrido con Francia, y dejemos de contar, porque son muchos más.

Ahora que se habla de la "necesaria reforma de la ONU", me entran escalofríos. Está claro que Kofi Annam, los países árabes y otros quieren "reformarla", para convertirla en "foro social" internacional, un Durbán a escala planetaria, una máquina de guerra contra la democracia "burguesa". La única reforma tan necesaria como imposible, hoy por hoy, sería la de exigir de todos los estados miembros, que respetaran los principios básicos de la democracia y de los derechos humanos. Pero de verdad, no en la Asamblea general. Entonces se verían expulsados más de la mitad de los actuales estados miembros. Desde Cuba a la Arabia Saudí, hagan el recuento.

Número 17

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