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Preguntas para una alianza

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Tal vez la actitud más lógica y racional respecto a la grandiosa Alianza de Civilizaciones de nuestro Rodríguez de turno sea ignorarla, como están haciendo todas las potencias serias y que cuentan para algo en el mundo (EEUU, Inglaterra, Alemania, Rusia, China, Japón…) o, incluso, algún país supuesto amigo nuestro en la actualidad (caso de Francia). Las tontunas son tontunas, las diga Agamenón o su porquero; y por aquí andamos escasos de agamenones, aunque muy sobrados de lo otro. Pero el problema español ante esta definitiva innovación en la Filosofía de la Historia es muy distinto: ¡patarata de Huntington, Fukuyama, Braudel, Toynbee, Bernard Lewis, Ortega, Mommsen y hasta –si me apuran– Ibn Jaldún! Olviden semejantes antiguallas inertes: nuestro problema, el verdadero, es que nosotros les pagamos el sueldo (gajes aparte) a Rodríguez y Moratinos, los promotores de tan genial solución para los conflictos entre grandes bloques humanos. Y cualquier día, tan odiosa palabra –“bloque”– será borrada del diccionario y omitida en los multiculturalistas labios que vivaquean a discreción por TVE. Así pues, tomemos el toro por los cuernos y preguntemos, de nuevo con los debidos permisos gubernativos por utilizar el vocablo "toro", tan malquisto entre los compadres de Rodríguez. Y aviso que hasta el fin del artículo ya no haré salvedades sobre términos mal vistos por la biempensancia políticamente correcta, porque no acabaríamos.

La primera cuestión es dilucidar quién alumbró el invento: ¿a quién se le vino a las mientes algo tan sencillo y eficaz como lo del huevo de Colón? Descartada, por descabellada, la posibilidad de que a Rodríguez o Moratinos se les ocurra algo, fuerza será repasar la lista de sus asesores e inspiradores áulicos, ese cóctel feliz de ignorancia, prepotencia y fanatismo multiculturalista de gentes que han aterrizado en las ancas del poder tan de chiripa como sus asesorados. Dos o tres nombres me acuden a la punta de la pluma, pero mi sentido de la justicia de cristiano viejo me indica que no se debe ir difamando a las personas, por dudas que te suscite su trayectoria. Ni siquiera por suposiciones que a los interesados llenarían de gozo.

¿Quién se sumó a tal prodigio conceptual y práctico? Y la respuesta es contundente: Hugo Chávez (el compadre de Rodríguez), Mongolia y ahora –dicen– la Liga Árabe. Pero estos últimos –que sí saben de qué trata la cinta– proponen crear una comisión para el estudio de las perspectivas que se abren y bla, bla, bla. Sólo falta aclarar quién pagará viajes, dietas y demás folclores para las reuniones que haya. Si las hubiere; y es posible que sí, porque para comederos y pesebres estos fulanos siempre están prestos. Al mencionar la Liga Árabe no puedo eludir rememorar la interminable lista de iniciativas similares de los gobiernos árabes que hemos podido presenciar desde hace muchos años: grandilocuentes discursos, encuentros en las más altas cumbres (ojalá hubiera sido en sentido literal y la cáfila de tiranos se quedara en el Himalaya), besuqueos y abrazos fraternales y, al día siguiente, puñaladas traperas, nada metafóricas, entre los presuntos hermanos. Pero, qué suerte, una vez más Moratinos ha obtenido buenas palabras de la Liga Árabe.

¿Habrán leído Moratinos y Rodríguez la Declaración de los Derechos Humanos en el Islam? ¿La conocerán sus audaces asesores? Como una de las obras de caridad recomendadas en el cristianismo es enseñar al que no sabe, nos permitimos sugerirles la traducción de Pedro Buendía del texto completo de la Declaración de El Cairo en 1990: ¡qué casualidad, el mismo lugar donde han hecho el paripé a Moratinos! ¿Sabrán asesores y asesorados que entre los 57 firmantes se hallan países muy alegremente llamados moderados, como Turquía, Marruecos, Túnez y Líbano? ¿Tendrán la más remota idea nuestros creativos zascandiles de que con esos mimbres es imposible urdir cesto ni alianza de ningún tipo? Lean, por favor, lean: les juro que no perjudica. ¿Qué acuerdo de cooperación en serio se puede establecer –y aplicar– con alguien capaz de firmar que toda fuente de legitimidad y derecho se encuentra en la Sharia islámica? ¿Están de broma o es otra obrilla, mala, para consumo interno a fin de seguir ordeñando la cabra, ya exhausta, de la contraposición Guerra de Irak-Pacifismo a ultranza? Este chiste ya está muy oído y hasta los votantes del PSOE se empiezan a cansar.

Aseguran que los campos de actuación serán la seguridad, la cooperación política y la enseñanza, pues bien: ¿qué recibiremos nosotros? Porque sí sabemos, con gran precisión, qué entregaremos: permisos de residencia sin ton ni son; promoción del Islam gratis et amore en nuestras tierras; inversiones productivas; préstamos a fondo perdido; superventas maravillosas jamás cobradas (¿Se acuerdan de las grandiosas ventas de material militar de González a Egipto y de quién las pagó?); concesiones encadenadas que afectan a la seguridad y la soberanía nacional…¿Qué recibiremos? ¿Es que para intercambiar información –suponiendo que la den fidedigna– con los servicios secretos marroquíes y argelinos hace falta tanto cuento? ¿Qué valor tienen las pomposas declaraciones de un ministro egipcio, saudí o sirio sobre la hermandad hispanoárabe y las glorias de Al Andalus? ¿Permitirán la libertad religiosa en Arabia Saudí? ¿Autorizarán el proselitismo cristiano, sin cortapisas, en todos los países musulmanes? ¿Abolirán el derecho de familia vigente en los mismos? ¿Revisarán ellos sus manuales de enseñanza de Historia? ¿Dejarán de aplicarnos en Marruecos, a los españoles, el cariñoso mote de "los desharrapados"?

Y se agolpan las preguntas: ¿Saben que desarmar ideológicamente, todavía más, a la nación –uno de los objetivos inmediatos- nos conduce a la catástrofe, incapacitada la población para reaccionar ante cualquier agresión, como el 11 de marzo? ¿Es mera irresponsabilidad, mera ignorancia? ¿Lo hacen todo por cálculo electoral? ¿Pretenden sostener una posición equidistante como la de Ángel Guerreiro (La Voz de Galicia, 8/12/04) entre el fundamentalismo norteamericano y el islamista? ¿De verdad se creen eso? ¿En serio piensan que con un cursito sobre la Constitución a los profesores de Islam el fanático dejará de serlo y el estulto se volverá discreto? Y sobre todo: ¿por qué no inician sus fabulosos planes de concordia intergaláctica respetando la libertad de expresión en España, sin vetos como el aplicado a la COPE en el avión que entre todos pagamos?

Número 21-22

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Retrato: José María Aznar

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