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La Ilustración Liberal

Manuel Ayau, in memoriam

¡Gracias, Muso!

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Amantes de la libertad de todo el mundo lloran la muerte, hoy 4 de agosto de 2010, del hombre que, posiblemente, más haya hecho en el último medio siglo por fomentar el ideal de un mundo de personas libres y responsables. Manuel Ayau, Muso para quienes hemos tenido al enorme placer de conocerle, ha sido un emprendedor entusiasta que ha hecho realidad lo que muchos pensaban que sólo podía producirse con un milagro y evitado en diversas ocasiones recortes de libertades que todos daban por ineludibles.

Muso no rehuyó jamás una batalla, por complicada que fuera, si lo que estaba en juego era la libertad, y siempre mostró una inigualable tenacidad, que aderezaba con su incansable humor. Ingeniero, empresario, profesor, rector, piloto de helicópteros, político, escritor, columnista, este hombre fue capaz de aglutinar a lo mejor de su sociedad sin que la multiplicidad de tareas le llevara a quitar tiempo a su familia y a sus amigos.

El año próximo hará 40 años que echó a andar la mayor de sus proezas, la Universidad Francisco Marroquín, que fundó con un grupo de amigos. La Marro, como se la conoce cariñosamente dentro y fuera de Guatemala, es un centro de educación superior de reconocido prestigio internacional. Grandes universidades de Estados Unidos miran a la UFM a la hora de diseñar su futuro, y somos muchos los profesores universitarios europeos que soñamos con poder contar algún día en nuestro país con un centro de tan elevado nivel y el mismo objetivo: divulgar los principios liberales. En España, el diario Público se ha referido a la UFM como "el templo del liberalismo".

El nombre de Manuel Ayau estará siempre ligado al crecimiento de las grandes instituciones liberales durante los últimos 50 años. En 1959 fundó el Centro de Estudios Económicos y Sociales (CEES), uno de los think tanks más antiguos y respetados del mundo de habla hispana. Entre 1978 y 1980 presidió la prestigiosa Sociedad Mont Pelerin. Desde 1987 fue miembro del consejo de Liberty Fund, y también fue miembro de la Association for Private Enterprise Education.

Su preocupación por la pobreza, tan presente en su Guatemala natal como en gran parte de Iberoamérica, tuvieron por fruto numerosas reflexiones académicas y periodísticas, que dieron lugar a su libro Es un juego que no suma cero, una importante lectura para todas las personas interesadas por el (sub)desarrollo económico. Su interés en la difusión de los principios del (libre) mercado le llevaron a escribir El proceso económico, un manual de introducción a la economía con el que se han formado varias generaciones de estudiantes.

En 2008, en el Instituto Juan de Mariana tuvimos el honor de entregar a Manuel Ayau el premio que lleva por nombre el del célebre jesuita, y que distingue a individuos con una trayectoria ejemplar en defensa de la libertad. Se presentó en Madrid con su inseparable Olga y cautivó a los liberales que se dieron cita aquel 23 de mayo en el Casino de Madrid. Aquella noche fuimos muchos los españoles que experimentamos lo contagioso que era el bacilo de la libertad que portaba Manuel Ayau.

Muso nos ha dejado hoy, pero el ejemplo de su maravillosa personalidad, la grandeza de su legado y su contagioso amor por la libertad perdurarán. ¡Gracias, Muso!

Publicado originalmente en Libertad Digital el pasado 4 de agosto.

Número 45-46

Varia

Manuel Ayau, in memoriam

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