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La Ilustración Liberal

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Ni Aznar ni Gallardón: la derecha se niega a existir

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¿Se puede ser de derechas en el siglo XXI? A juicio del autor de En busca de la derecha (perdida), se puede, sí, pero para eso es necesario primero saber qué es ser de derechas, cuestión que prácticamente nadie en la alta política parece tener intención de plantearse.

En efecto, el Partido Popular, que por tradición debiera representar sin complejos los principios y valores que siempre ha enarbolado la derecha, se niega a ser considerado parte de esta corriente doctrinaria, razón por la cual creó, de la mano de Aznar, el nebuloso concepto del centro-reformismo, tan impreciso en lo geométrico como inútil como categoría política. Ahora bien, no cabe duda de que como excusa para ejercer el relativismo ideológico es inmejorable. Así, la derecha está categóricamente en contra del aborto, mientras que el centro-reformismo sólo quiere que no se abuse en su práctica. La derecha tiene una idea muy precisa de la unidad de la nación española, mientras que para el centro-reformismo se trata de un concepto maleable en función de las necesidades poselectorales. Y así con todos los problemas históricos y sociales a los que las ideologías pretenden dar respuesta.

La consecuencia de toda esta algazara conceptual es que gran número de miembros, simpatizantes y votantes del partido popular se han convertido en zombis ideológicos que deambulan por el espectro político sin saber exactamente qué es lo que quieren que su partido defienda... si es que creen que debe defender algún principio o idea, más allá de la necesidad de ganar las siguientes elecciones.

Y sin embargo la derecha existe y tiene un programa filosófico muy definido, que Esparza recoge en uno de los capítulos de este libro. Para él, ser de derechas significa tener una cierta idea del orden, de la tradición y del valor de ésta como modelo para el presente, de las instituciones sociales que permiten la vida en común y de la necesidad de su preservación... En fin, se trata de anteponer el realismo al utopismo característico de las izquierdas.

El actual régimen democrático, surgido de la instauración borbónica llevada a cabo por Franco, probablemente no admita en su seno un partido que pueda ser homologado con la derecha política. La tendencia socializante del mismo desde su nacimiento ha consagrado como presupuestos básicos lo que no son más que opciones ideológicas tan defendibles como criticables. Ante este estado de cosas, es evidente la inviabilidad de la existencia de un partido que represente fielmente el programa clásico de la derecha, tan legítimo como el de la izquierda en el juego democrático pero proscrito por una política de hechos consumados que ha declarado prohibida la discrepancia sobre las cuestiones que la izquierda monárquica ha considerado intocables.

Esparza insiste en estas páginas en que se trata de un fenómeno particular de España, pues en otros países existe una derecha política sin complejos que "gana elecciones sin necesidad de hacerse pasar por el enemigo, enviando claramente sus mensajes al electorado". La derecha española, en cambio, siente la necesidad de ser sólo un poquito de derechas "para que le perdonen la vida"; el mejor ejemplo es, a juicio del autor, el político madrileño Alberto Ruiz-Gallardón.

Pero esta decadencia programática y este declive ideológico no son obra de un simple Gallardón, ni siquiera ayudado por Rajoy. Esparza tiene claro quién comenzó esta tarea de destrucción, de ahí que destaque el papel de Aznar en el desfonde ideológico del Partido Popular afirmando que el ex presidente "culminó la desarticulación de la derecha española como opción ideológica reconocible". La desgracia, para las personas de derechas, es que el sucesor de Aznar al frente del partido todavía no se ha dado cuenta del peligro de llegar al poder sólo en calidad de inquilino y, claro, con el consentimiento de la izquierda, consagrada como su legítima propietaria. Con Gallardón como referente, no es probable que el proceso se invierta. Todo lo contrario. Hasta que, como se lamenta Esparza, "ya no quede nada que conservar".

José Javier Esparza, En busca de la derecha (perdida), Áltera, Barcelona, 224 páginas.

Número 45-46

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