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La Ilustración Liberal

Varia

​Los desayunos de palacio. Veintitrés años de pujolismo a pie de chocolate con churros

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Al poco de ser elegido presidente por vez primera, Jordi Pujol instituyó en Sant Jordi (el día de su onomástica) una chocolatada en la sede de la Generalitat a la que estaban invitadas las fuerzas vivas de la región. Políticos, militares, eclesiásticos, intelectuales, periodistas y burgueses de toda laya mojaban el churro simultánea y ecuménicamente para ufanarse ante el orbe de que Cataluña era un vecindario bien avenido; a diferencia, claro está, de Madrit (esto es, del resto de España), que no deparaba más noticias que los duelos a bilis y espada entre tirios y troyanos. Los desayunos de palacio solían ser pródigos en declaraciones más o menos institucionales que, año tras año, fueron tallando un canon, digamos, catalán. Lo que sigue es el ramillete de crónicas, entrevistas y ecos de sociedad que, a propósito de la festividad de Sant Jordi, se publicaron en La Vanguardia coincidiendo con la presidencia de Pujol. Por descontado, el interés de la excavación hemerotéquica no reside tanto en lo que llegó a decir el defraudador (que también) cuanto en lo que transcribieron sus periodistas de cámara. Cataluña, en fin.

· Jordi Pujol, en el Parlament, esbozando su programa de gobierno (1980)

Es absolutamente necesaria una hacienda autónoma como resultado de la renegociación que hemos de efectuar de las cláusulas hacendísticas del Estatut1.

"Una hacienda autónoma", reclamaba en 1980, donde autónoma, a la luz de los hechos, tal vez quisiera decir permisiva para con los poderosos . En ese año, en efecto, el líder de Convergència se proclamaría presidente y heredaría de su padre, Florenci Pujol, una fortuna indeterminada. Ambos baldones guardan hoy una relación simétrica.

· Pie de foto sumarial (1981)

"Que las flores y los libros sean hoy y sean siempre nuestras armas".

Ayer, festividad de Sant Jordi, Barcelona vivió con enorme animación, a pesar de la lluvia, la tradicional jornada dedicada al libro y a la rosa. El president de la Generalitat, Jordi Pujol, presidió los actos oficiales celebrados con motivo de la festividad y pronunció un mensaje del que extraemos, por su significado, la frase que titula esta página. En estas fotos vemos, en la instantánea superior, una curiosa imagen de las Ramblas llenas de paraguas, bajo los cuales los barceloneses se aglomeran para comprar libros y rosas. A la izquierda, la calle del Obispo Irurita, repleta de gente, a pesar del mal tiempo. Encima de estas líneas, el presidente Pujol conversa con el capitán general, teniente general Arozarena, y el delegado del Gobierno en Cataluña, Josep Meliá, en la recepción ofrecida en la Generalitat. A la derecha, la esposa del president, doña Marta Ferrusola de Pujol, deposita un ramo de rosas frente a la estatua de Sant Jordi2.

"Extraemos, por su significado, la frase que titula...". Esa frase, ciertamente, encierra un gran significado. En sus últimas deposiciones, Pujol, al fin exonerado de su reputación d'home d'estat, tal vez no hubiera añadido "y siempre". Le hubiera bastado con un perentorio "hoy" y un irresponsable "Dios proveerá".

· Jordi Pujol, tras la misa celebrada en la capilla de Sant Jordi del Palau de la Generalitat (1982)

El president Jordi Pujol destacó el importante simbolismo de la tradicional Diada de Sant Jordi. Es un día caracterizado por la convivencia feliz, la belleza, la cultura, el respeto, el civismo... Por eso, expresó su deseo de que Cataluña sea cada día uña Diada de Sant Jordi.

El presidente señaló que, a pesar de las cuestiones preocupantes, Cataluña irá hacia delante si conserva—con rigor, trabajo e inteligencia— la ilusión colectiva, la fe en sí misma y el espíritu de convivencia3.

Palabras clave: rigor y trabajo.

· Nota de ambiente de Oriol Domingo (1983)

El espíritu cívico de la Diada de Sant Jordi penetró ayer todos los rincones de Cataluña. Se respiró y se palpó este especialísimo ambiente de civismo de unas gentes que se enamoran de la belleza, simbolizada en la flor, y que apuestan por la cultura, cuyo signo es el libro. Así se vivió esta jornada. Como un reencuentro del pueblo catalán consigo mismo, como cada 23 de abril.

"Y uno de aquellos rincones es el del Pati dels Tarongers, del Palau de la Generalitat. A la hora del desayuno, un sol suave y un aire ligero bañaban el patio. El president, los consellers, los parlamentarios que apoyan al Gobierno y los de la oposición, dirigentes de todos los colores políticos, autoridades civiles y militares, el cardenal (...) También estaban los alcaldables. Como Maragall y Tries, como Hortalà y Solé Tura (...) Todos se saludaban cordialmente con una sonrisa y se entrecruzaban conversaciones mientras se sorbía el vaso de naranjada o se tomaba café con pastas. El ambiente era en verdad apacible, modélico. Por eso hay que salir al paso. Por eso hay que anunciar la buena nueva de que, a pesar de los truenos y los relámpagos de la campaña electoral, aquí el sol es suave y el aire es ligero. Aquí se sabe convivir4.

¿El sol? Suave ¿El aire? Ligero. Esta nota del periodista de cámara Oriol Domingo (redactada, como las que siguen, a propósito de la recepción en la Generalitat que instituyó Pujol en el día de su onomástica) delimita el campo semántico de lo que acabaría conociéndose como el oasis. "Aquí se sabe convivir": baldosín folclórico a lo "Aquí vive uno del Murcia" cuyo subtexto reza: "Allí, en cambio...".

· Crónica de Joaquín Luna (1984)

Todos al sol. Estaban casi todos allí, en el Pati dels Tarongers , como si efectivamente hubiera un lugar bajo el sol generoso en la "res publica" de Cataluña. Sant Jordi les congregó distendidos, chocolate, café con leche, jerez, pastas, pastas, horchata y hora y cuarto de desayuno cordial. Todas las autoridades civiles, militares y eclesiásticas de Cataluña, bueno, casi todas, estuvieron presentes5.

Casi todas. ¡Ah, honor y gloria a los aguafiestas!

· Perfil de Jordi Pujol, a cargo de Maria Elena Alie (1984)

Arropado por su esposa, Marta Ferrusola, incansable embajadora de su marido, y por sus hijos, todos formando bloque, no lamenta ni por un instante haber dedicado su vida a la política. A pesar del cansancio, del que parece no resentirse en absoluto; de los disgustos, de las satisfacciones, que también las hay, y del difícil momento que toca, como siempre, vivir, ni se le pasa por la cabeza la tentación de volver a la sombra, al incógnito, a la ciudadanía de a pie. Declara, convencido, que está metido en este fregado porque le gusta y le interesa, y por lo tanto no tiene ningún -motivo de queja. Quizá su vida familiar sería más reposada, su trabajo y su ocio con menos sobresaltos. Pero Jordi Pujol ni quiere ni puede "plegar". No se debe engañar ni defraudar a la gente que cree en alguien, y esto lo tiene clarísimo6.

Hasta "plegar" (que en catalán se usa en el sentido de dejar el trabajo al acabar la jornada laboral o cesar en el puesto por propia voluntad) no hay nada en el panegírico que no sea cierto.

· Pujol: la victoria amplia aumentará el diálogo y no la crispación con Madrid. Previa electoral firmada por Joaquín Luna (1984)

Jordi Pujol, de 53 años, tiene unas convicciones de granito. Unas creencias fijadas en la mente que día tras día, inasequible al desaliento, repite ante quienes le escuchan. Y estos esquemas pueden aparentar una campaña "aburrida". Jordi Pujol lo sabe perfectamente y también parece seguro de que esta antítesis del político locuaz, propenso a exabruptos y "boutades", arroja una rentabilidad importante a corto, medio y largo plazo en un país como Cataluña. Jordi Pujol no se cansa de repetir que nos esperan cuatro años de recuperación económica, que entre Bruselas y Managua hay que elegir la capital belga, que CiU no tiene ganadas las elecciones y que cada militante debe pasar el rastrillo para recabar votos, que TV3 tiene que funcionar tan precariamente como antaño los dos cines de su pueblo. Son dividendos para un político que, gustará o no, ha engañado poco al electorado. La encuesta definitiva, el 29 de abril7.

Expresiones clave: convicciones de granito, creencias fijadas en la mente, inasequible al desaliento.

(¡Cómo iba a nadie a prever que esos "dividendos" de la penúltima frase acabarían siendo obscenamente literales!).

· Crónica de José Mª Castro (1985)

A pesar de la climatología prevista, los barceloneses quisieron salir a lacalle sin paraguas para celebrarla festividad de Sant Jordi. La fina y poco persistente lluvia que empezó a caer a últimas horas de la mañana no privó a miles deciudadanos de los paseos en busca de los tradicionales regalos. Sin embargo, libros y rosas conocieron una mayor venta cuando a primeras horas de la tarde el sol y un tiempo menos incierto erradicaron las nubes de lluvia y propiciaron una más primaveral celebración del patrón de Cataluña.

(...)

También las banderas cuatribarradas estuvieron presentes en gran número de balcones y fachadas, recordando de esta forma la figura del santo como patrón de Cataluña. La festividad popular de la jornada no se vió perturbada por el carácter laboral que refleja el calendario. Los barceloneses dedicaron unas pocas horas de su tiempo para pasear en busca de una rosa o elegir un libro8.

Sometamos las letrillas a la operación Gombrowicz.

"También las banderas rojigualdas estuvieron presentes en gran número de balcones y fachadas, recordando de esta forma la figura de Santiago Apóstol como patrón de España. La festividad popular de la jornada no se vió perturbada por el carácter laboral que refleja el calendario. Los españoles dedicaron unas pocas horas de su tiempo para pasear en busca de una tarta, una venera o un cayado".

La comparación, a menudo desaforada o levemente cazurra, entre el pujolismo y el franquismo tiene un bastión inexpugnable en la forma como el primero se adaptó a la prosa comisarial, exuberante y nódica del segundo.

· Crónica sin firma (1986)

Después del desayuno, Jordi Pujol declaró respecto a la convocatoria de las elecciones legislativas que "espero que CiU obtenga un buen resultado", si bien matizó que ayer no era un día para hacer valoraciones políticas, sino para celebrar la fiesta del patrón de Cataluña. (...)

En relación con el día de Sant Jordi, el presidente de la Generalitat explicó que se trataba de "una jornada muy agradable por el ambiente de afecto y el espíritu positivo y de fiesta que se respira entre todos". Al preguntársele si ya había regalado una rosa a su esposa Jordi Pujol respondió que todavía no, "pero lo haré. Esto no falla".

Posteriormente, en la misma Generalitat, Jordi Pujol, con motivo de la entrega del cuarto premio Serra i Moret a obras de civismo, manifestó que "el nacionalismo nos ha de servir para ser más exigentes". El presidente Pujol recibió como regalo del Gremio de Pasteleros de Barcelona en el día de su onomástica una tarta de doce kilos de peso, que posteriormente fue entregada a una entidad benéfica9.

"Ayer no era un día para hacer valoraciones políticas, sino para celebrar la fiesta del patrón de Cataluña". Probablemente estemos ante uno de los primeros bosquejos perifrásticos de su "Això no toca", remedo desabrido del "No comment" mediante el que Pujol impuso a los periodistas qué preguntas se le habían de formular.

· "Desayuno con 'glamour'". Nota de ambiente de Josep Sandoval (1987)

Todos llegaron a punto, a pesar del gentío y el tráfico. Acercarse al President era cosa imposible y otro tanto sucedía con Marta Ferrusola (sastre impecable gris con blusa de seda en blanco), asediados por los amigos que compartieron el tradicional desayuno de Sant Jordi en el Pati dels Tarongers de la Generalitat. Atuendos serios, a pesar de la hora (diez de la mañana), y caras de sueño en algunos de los asistentes. Entre éstos, Carles Vilarrubí, responsable mayor de la loto catalana y quizá llamado simpáticamente por ello el "lotero mayor del reino": anoche estaba en el Up, compartiendo mesa con Carmen Russo, una de las estrellas del especial televisivo que se emitirá para anunciar las rifas10.

"El tradicional desayuno de Sant Jordi en el Pati dels Tarangers". Tradicional, sí. También a base de chocolate con churros se fundan las naciones. (Nótese el doble preservativo con que el cronista glosa la figura de Vilarrubí. "Quizá" le llamaran lotero mayor del reino, pero si así fuera, el mote desprendía "simpatía". De modo insólito, asegura desconocer el qué para, a continuación, blindar el cómo).

· Entrevista de Juan Tapia y Luis Foix a Jordi Pujol (1988)

Usted inicia su actividad política con un grupo medio confesional, medio político, que se llama Crist Catalunya. Esto hace más de cuarenta años. ¿Se siente usted muy alejado de aquellos planteamientos de un grupo que se movía en las coordenadas de la religión y del catalanismo?

Yo comencé mi actividad política en 1946 a través de actividades muy marcadamente culturales con un grupo que se llamaba Torras i Bages, en el cual, por cierto, uno de los que estaba era Joan Reventós. Era un grupo de signo catalanista, evidentemente de inspiración cristiana, como demuestra el propio nombre de Torras i Bages. Pero también empecé a establecer contactos en la universidad con personas corno Pere Figuera, Hilari Raguer —hoy monje de Montserrat—, Josep Maria Ainaud. Jordi Casas Salat y gente de estas características Además, desarrollaba una serie de iniciativas que se centraban en la edición y reparto de papeles, pintadas en las paredes, colocación de banderas...

¿Cuándo sitúa estas acciones?

Todo esto fue desde 1946 a 1950.

¿Y después?

Paso un tiempo sin actividad política propiamente dicha. Vuelvo en 1954, que es cuando se produce la fundación del CC. Evidentemente, no me siento lejos de aquellos planteamientos. Pero el CC no era un movimiento propiamente político sino una actividad prepolítica, orientada más bien a reforzar determinados valores,y actitudes,más de tipo moral e intelectual que propiamente político. En muchos de mis discursos salen aspectos que pertenecen a aquella época.

¿Qué aspectos?

El llamamiento constante a la responsabilidad personal, la incitación a la ambición colectiva, a que el país tenga un concepto de patriotismo como un producto de la solidaridad, a fomentar el nacionalismo que puede resumirse en un comunitarismo, a que hay que tener siempre una visión global del país. Todas estas ideas vienen de la época del CC11.

La entrevista de Tapia y Foix revela que la pleitesía que el periodismo rindió a Pujol no era en modo alguno obligatoria. Y que la independencia de la prensa es, sobre todo, la independencia de sus periodistas. En los años de plomo también hubo redactores con su girar vuelto aguas arriba, lo que baña de indignidad a quienes hoy se pretenden víctimas de presiones cuando en realidad sólo lo fueron de sí mismos.

· "Desayuno con chocolate y rosas". Crónica de Màrius Carol (1988)

Más de 1.500 personas participaron en la recepción, que tuvo su disparo de salida en el mismo momento en que el presidente de la Generalitat, Jordi Pujol, mojó un melindro en un tazón de chocolate12.

Tratar de imitar a Capote y acabar escribiendo que el presidente mojó el melindro cual marquesa que sale a las cinco sólo habría de mover a compasión.

· "Chocolate con crispación". Crónica de Màrius Carol (1989)

Los nubarrones amenazaban tormenta. El clima político era tan desapacible como el meteorológico. El Palau de la Generalitat, con más de quinientas personas mojando croissants y ensaimadas de Miracle en tazones de chocolate, vivió ayer una tensa diada de Sant Jordi, tras las declaraciones de los últimos días del alcalde Pasqual Maragall acusando al Gobierno de la Generalitat de poner palos a las ruedas del Comité Olímpico Organizador de Barcelona (COOB) 92, ataques que han sido contestados por el conseller de Política Territorial, Joaquim Molins. Aunque Jordi Pujol no quisiera hablar de estas cuestiones, a pesar de que Maragall dijera que "hoy es un día para hablar de flors i violes", no había corrillo en que no se tratara del golpe bajo del alcalde, con su memorial de greuges. Es más, cuando Maragall llegó con retraso al Pati dels Tarongers, Pujol se fue a recibir al escritor húngaro, de origen catalán, Ernest Dethoney. Eso sí, antes se dieron la mano, pues los políticos de este país aún no han perdido las formas13.

El desprecio del que fueron objeto los socialistas catalanes nunca fue tan inmoral como la resignación con que éstos lo acomodaban a su fatídica circunstancia de botiflers. Aquí, Carol acusa a Maragall, a la sazón alcalde de Barcelona, de "atacar" al Gobierno de la Generalitat. A continuación, ya encelado en el agravio, habla de "golpe bajo". Menos mal que Cataluña está a salvo de ruindades y bajezas, pues "los políticos de este país aún [aún] no han perdido las formas". Acotaciones como ésta, rebosantes de zarzuela y alcanfor, engordaron el mito del oasis, que, lejos de ser una excrecencia difusa, un pólipo anónimo, tiene tras de sí un cristalino orfeón de autores.

· Declaración de Jordi Pujol recogida en la crónica de Oriol Domingo (1990)

El diálogo entre el Príncipe y la Generalitat –según el presidente– no se ha hecho con un sentido de política coyuntural, sino con una perspectiva larga, pensando en lo que conviene a este país en muchos años para dotarle de fundamentos sólidos y permanentes. Modestamente confieso que hemos dado ejemplo de cómo hay que fortalecer aquellas cosas que duran, más allá de las situaciones fugaces14.

Palabras clave: diálogo, perspectiva, fundamento, solidez, modestia, ejemplo. Pero sobre todo: "Modestamente confieso".

· Crónica sin firma (1991)

El presidente Pujol, por su parte, hizo un llamamiento a la solidaridad para hacer un país más cívico durante el acto de concesión de los Serra i Moret que otorga la Conselleria de Benestar Social. El presidente de la Generalitat insistió en una idea motriz: "Necesitamos un país de calidad para sobrevivir como nación y, para ello, hace falta un alto nivel de civismo". "Hemos de introducir generosidad en el vivir colectivo, porque de lo contrario seremos un pueblo muerto. Sólo la alegría es creativa. La tristeza interesada es negativa", concluyó15.

Ni siquiera un concepto como el de solidaridad merece la más mínima consideración si no supedita a la patria. "Introducir generosidad en el vivir colectivo" es uno de esos extenuantes rodeos que sirvieron para relegar la Feria de Abril al ámbito de la limosna. Antes que Cultura, Bienestar Social.

· Crónica sin firma (1992)

El presidente de la Generalitat, Jordi Pujol, invitó ayer a los catalanes a compaginar la idea de universalidad con la fidelidad a Cataluña en la celebración del día de Sant Jordi. Pujol, que recibió felicitaciones por partida doble -su onomástica y su reciente reelección como presidente catalán-, señaló que "Sant Jordi es una festividad de afirmación catalana" y argumentó que en la celebración ciudadana "participa todo el mundo, incluso aquellas gentes que políticamente no se sienten vinculadas con el catalanismo"16.

Con los Juegos Olímpicos en el horizonte, el nacionalismo llamó a zafarrancho contra el cosmopolitismo, esa epidemia que respondía, antes que a un cierto afán de modernidad o, si se quiere, al prurito de coquetería que el franquismo había postergado, a la voluntad de destruir Cataluña. Así, y en virtud de una manía persecutoria que se fue acentuando a medida que la democracia se iba consolidando, los JJOO, llamados a poner Cataluña en el mapa, no fueron más que un sibilino intento (¡uno más!) de disolver su identidad.

· Crónica de Rafel Jorba (1993)

"Felicitats, president" es la fórmula al uso para saludar a Jordi Pujol, y que traduce la coincidencia entre la festividad del patrón de Cataluña y su onomástica. Los cerca de dos mil asistentes optaron este año por repartirse los papeles: unos guardaron turno en el salón de Sant Jordi para acercarse al presidente de la Generalitat y otros hicieron corros en el Pati dels Tarongers con los cabezas de lista a las próximas elecciones generales. Narcís Serra, que a la misma hora presidía un Consejo de Ministros en Madrid, era el gran ausente. La cordialidad catalana la encarnaban Miquel Roca, en compañía del conseller Joaquim Molins –su segundo en la lista de Barcelona–; Jorge FernándezDíaz, con la sonrisa de Enrique Lacalle que no le abandona; Rafael Ribó, que se dispone a tomar el puente aéreo a Madrid en la peor hora, y Àngel Colom, que esgrime encuestas de altos vuelos para Pilar Rahola.

En Cataluña puede fallar el contenido, pero no el continente, como lo corrobora, por ejemplo, la presencia de Pasqual Maragail en la efemérides. Las formas son lo que nos distancia del resto de España y nos acerca a Europa. Y es que acostumbrados a oír que España era diferente, lo que queda claro es que la diferencia estaba en Cataluña. El político, aquí y allí, es siempre el superviviente, pero entre nosotros hemos superado el estadio del que habla Hans Magnus Enzensberger en su ensayo sobre "Política y delito", es decir, la coincidencia del acto político original con el primer crimen: los hijos que se rebelaban contra el padre que ejercía un poder despótico. Aquí la rebelión es pactada17.

LAS FORMAS SON LO QUE NOS DISTANCIA DEL RESTO DE ESPAÑA Y NOS ACERCA A EUROPA.

La cortesía, incomprensible, del "resto de".

· Crónica de Mercè Beltran y Xavier Ventura (1994)

Asimismo, Pujol salió en defensa de la clase política al afirmar que gran parte del progreso experimentado por España en los últimos años ha sido liderado por ella, aunque pidió que las personas corruptas fueran "alejadas" de la política. Frente al clima de desconfianza contra los políticos que muestra la sociedad a causa de los casos de corrupción que se han hecho públicos últimamente, Jordi Pujol contrapuso el "importante" progreso que ha vivido el país en los últimos años, parte de cuyo mérito adjudicó a los dirigentes políticos18.

El hecho de que tantísimos ciudadanos juzgaran imposible que Pujol fuera un defraudador se debió, en parte, a párrafos como el anterior. Obsérvese que Pujol no da la cara por CiU, sino por una "clase política" que, en aquel periodo, y con el último gobierno de Felipe González acorralado por la corrupción, sólo podía estar representada por el PSOE. La maniobra es de una sutileza demoníaca. No en vano, defender al PSOE en aras de... ¡España! equivalía a exonerar a su formación del menor indicio de sospecha.

· Crónica de la inauguración de la nueva sede del Arxiu Nacional de Catalunya, por Ignacio de Orovio (1995)

El presidente catalán dijo que el nuevo ANC "encaja en nuestra visión pacífica del nacionalismo, que no se basa en una idea de etnia, ni en el radicalismo político ni, por supuesto, en la violencia". "Defender Cataluña desde una actitud pacífica, convivencial y dialogante –señaló– no significa renunciar a la defensa de nuestras propias convicciones ni claudicar del derecho a lo que forma parte de nuestro patrimonio histórico y que nadie puede usurparnos"19.

Donde pacífica, convivencial y dialogante pretenden contrapesar el adjetivo Nacional, que ya por entonces orlaba cualquier chamizo de titularidad autonómica.

· Crónica de Màrius Carol (1995)

El desayuno sirvió para el reencuentro. Jordi Pujol y su esposa Marta Ferrusola pudieron compartir chocolate con sus nietos Mercé y Jordi, hijos del primogénito de la familia. Narcís Serra tuvo ocasión de dar un abrazo a Antònia Macià, viuda de Tarradellas, que a sus 90 años tiene un aspecto magnífico y así se lo dijo. Y el conseller Macià Alavedra abrazó a Maria Macià20.

Sin saber cómo, habíamos pasado del oasis a los teletubbies.

· Titular de la noticia alusiva a las negociaciones entre PP y CiU, firmada por José Antich (1996)

Pujol, dispuesto a negociar las horas que haga falta para cerrar un acuerdo con los populares21.

Ah, esa retórica tan del gusto de Pujol, que siempre dio a entender que hacía más, mucho más de lo que humanamente le exigía el cargo. Tando énfasis puso en ello que acabó por proyectarse ante la ciudadanía no como un presidente, sino como una suerte de ungido por la Moreneta para el que todo sacrificio era poco. Cataluña, después de todo, siempre merecía más.

· Crónica de Rosa M. Piñol y Sergio Vila-San-Juan (1997)

Un singular autor, Jordi Pujol, firmó ejemplares de su Tot compromís comporta risc (recopilación de conferencias que ha publicado Edicions 62), durante una visita a la librería Ona. El presidente de la Generalitat, acompañado de su esposa, detallaba sus adquisiciones del día: "He comprado El misteri de Berlín, de Jordi Mata; Els primers cristians, de Jesús Mestre, y Hola diari, de Ivan Parra, que es el diario de un adolescente, castellanoparlante, que explica sus inquietudes. También acabo de leer Mediterrània, de Baltasar Porcel, un gran libro, mejor que el Danubio de Magris, aunque más desordenado". Para Pujol, ayer fue un buen día para comprar novelas, "porque el nivel de la narrativa en catalán es muy alto, con autores como Porcel, Montcada, Palol, Cabré o Villatoro. Su Memòria del traidor es, como dicen los franceses, bouleversant. Léanlo, léanlo"22.

"He comprado". Falso. En el intento de dárselas de austero, Pujol presumía de no llevar nunca suelto. Por lo general, del pago de las compras se encargaban los guardaespaldas, quienes, como es fama, no siempre se atrevían a presentar la hoja de gastos, no fuera a ser que por un exceso de celo se quedaran sin trabajo.

· "Sin novedad en el oasis catalán". Crónica de Jordi Juan (1998)

La calidad del chocolate con melindros que se sirve cada Diada de Sant Jordi en el Palau de la Generalitat mejora con los años. Y el optimismo, distensión y relajo con que los invitados lo consumen está en consonancia. Ya pueden pelearse en Madrid por los muertos de los GAL o las últimas tropelías del Cesid, que en el oasis catalán los políticos no tienen ningún problema en confraternizar distendidamente en esta tradición anual y nadie se acuerda de todas las "peripecias" que sacuden a la capital de España23.

YA PUEDEN PELEARSE EN MADRID POR LOS MUERTOS DEL GAL.

· Comentario de Alfred Rexach (1999)

Hubo escarceos sobre la polémica de moda: el nacionalismo, lo cual demuestra que Pujol, además de repartir el chocolate, es quien elige el terreno y la clase de juego al que todos acaban jugando.

Sabe más el diablo por viejo que por diablo y el presidente, aún en plenitud de facultades a sus 68 infatigables años –esto que quede claro– marca el ritmo de la fiesta, tanto que ayer se concedió a sí mismo la gentileza de tomar la iniciativa para cruzar el Pati dels Tarongers en busca de Maragall e interesarse por el delicado estado de salud de su padre, el ex senador Jordi Maragall. Puesto en tal tesitura y asediado por cámaras y micrófonos necesitados de algo más que de horchata para ganarse la vida, el aspirante acabó por admitir que sin considerarse nacionalista se siente cercano a Pujol.

A este paso, habrá que distinguirles por el bigote24.

No hay que infravalorar al cobista. Así Rexach, que antes de subrayar el subrayado añadiendo luz a su penitencia desliza una apreciación en la que pocos analistas habían reparado. Pujol, en efecto, siempre eligió las fichas y el tablero, eso que, años después, el político Albert Rivera llamaría "el marco". Y fue precisamente el marco, o más precisamente la dificultad de escapar de él, lo que acabaría llevando, tal como augura el cronista en su último párrafo, a que Maragall y Pujol fueran uno y lo mismo.

· Crónica de Ramón Suñé (1999)

El fuego cruzado de declaraciones a favor o en contra de su visión de los nacionalismos no alcanzó a un Jordi Pujol que durante la recepción en la sede del autogobierno catalán se mostró mucho más atento con Pasqual Maragall que con Josep Borrell o el alcalde Joan Clos. El president sí accedió a comentar la homilía pronunciada por el arzobispo de Barcelona, Ricard Maria Carles,que en la misa que tuvo lugar en el Palau de la Generalitat pidió a los políticos que sean "los primeros interesados" en "rehabilitar" su profesión. Pujol recordó que el arzobispo reconoció también que la política “es un oficio noble y absolutamente necesario para que un país vaya bien”. “La corrupción –añadió– existe en todos los ámbitos humanos, pero los políticos estamos muy a la vista del público”25.

Como resume admirablemente el psicoanalista Stephen Grosz, "cuanto mayor es la tienda, mayor es la trastienda". Llama la atención, por lo demás, que Pujol se ocupara de la corrupción tras una homilía del arzobispo Ricard Maria Carles, como si se sintiera impelido a abordar el asunto desde el punto de vista de un católico pentito. A modo, precisamente, de expiación.

· Comentario de Alfred Rexach (2000)

Pujol estaba contento después de comprobar que el Gobierno de Aznar ha defendido ante las Naciones Unidas su política lingüística. En la leyenda y en la vida real Sant Jordi acaba con el dragón, en este caso Vidal-Quadras, cuya Asociación por la Tolerancia mostraba ayer su escasa tolerancia quejándose de que en Madrid no den síntomas de prepararse para una nueva cruzada anticatalana26.

Como se sabe, otro de los grandes mantras de la Cataluña pujolista (y que sigue gozando de una envidiable salud) consistió en tildar de "anticatalanes" a quienes defendían la posibilidad de emplear el castellano en el ámbito público. Dicho señalamiento no tenía otro objetivo que la muerte civil o el abandono de Cataluña del damnificado, lo que, como en una profecía autocumplida, venía a demostrar que "catalán, lo que se dice catalán, tampoco debía de serlo mucho".

· "La tradición es la tradición". Comentario de Alfred Rexach (2001)

Bien mirado, y atendidos los comentarios de los presentes, casi nadie entre los que acuden cada año sabe ya por qué persiste en asistir a un encuentro que ofrece bien pocas posibilidades, si alguna hay, de mantener al menos una conversación mínimamente razonable y con algún sentido. Seguramente si le preguntaran a Pujol, contestaría que él tampoco sabe por qué sigue sometiéndose y sometiendo a tres mil invitados a una de las fiestas más pesadas del año; pero la tradición es la tradición y los países pequeños como Cataluña necesitan tradiciones para reconocerse a sí mismos. Si alguna vez somos normales –y hay motivos fundados para dudar de que ese día llegue–, la mañana de Sant Jordi el señor presidente desayunará en casa con su esposa y sus hijos y los demás haremos lo mismo27.

Donde anormales significa españoles.

· "La apoteósica chocolatada del Senyor Pujol". Comentario de Alfred Rexach (2002)

Éramos tantos, que estábamos todos. Ahora que está a punto de retirarse, alguien tendría que sugerirle a Pujol que el desayuno de la mañana de Sant Jordi debería ofrecerlo en abierto, o sea, en las calles y plazas de toda Cataluña. Sería la apoteosis y la demostración de que veintitantos años de pujolismo han significado un paso adelante, un progreso en el que nadie queda marginado28.

En Barcelona, a 1 de agosto de 2014.


1 La Vanguardia, 25-IV-1980, p. 10.

2 La Vanguardia, 24-IV-1984, p. 34.

3 La Vanguardia, 24-IV-1982, p. 21.

4 La Vanguardia, 25-IV-1983, p. 23.

5 La Vanguardia, 25-IV-1984, p. 39.

6 La Vanguardia, 25-IV-1984, p. 19.

7 La Vanguardia, 25-IV-1984, p. 19.

8 La Vanguardia, 24-IV-1985, p. 17.

9 La Vanguardia, 24-IV-1986, p. 20.

10 La Vanguardia, 25-IV-1987, p. 20.

11 La Vanguardia, 24-IV-1988, p. 24.

12 La Vanguardia, 24-IV-1988, p. 35.

13 La Vanguardia, 24-IV-1989, p. 21.

14 La Vanguardia, 25-IV-1990, p. 11.

15 La Vanguardia, 24-IV-1991, p. 18.

16 La Vanguardia, 24-IV-1992, p. 12.

17 La Vanguardia, 24-IV-1993, p. 4.

18 La Vanguardia, 24-IV-1994, p. 17.

19 La Vanguardia, 24-IV-1995, p. 33.

20 La Vanguardia, 24-IV-1995, p. 27.

21 La Vanguardia, 24-IV-1996, p. 12.

22 La Vanguardia, 24-IV-1997, p. 3.

23 La Vanguardia, 24-IV-1998, p. 20.

24 La Vanguardia, 24-IV-1999, p. 17.

25 La Vanguardia, 24-IV-1999, p. 18.

26 La Vanguardia, 24-IV-2000, p. 13.

27 La Vanguardia, 24-IV-2001, p. 15.

28 La Vanguardia, 24-IV-2002, p. 15.

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