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La Ilustración Liberal

Libertad Digital, suma y sigue

Todos los días cumplimos años

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Hace un par de días, estaba comentando en un pasillo con César Vidal que me habían encargado un artículo –éste– sobre el décimo aniversario de Libertad Digital. Y como no estábamos ante el micrófono, no me vi en la obligación de ser ingenioso ni particularmente original:

– Cómo pasa el tiempo, César! ¡Diez años ya de Libertad Digital!

Pero es una ingenuidad hablar del paso del tiempo con un teólogo. Como el que no quiere la cosa, me contestó:

– Pues prepárate. Antes de que queramos darnos cuenta, estaremos celebrando los diez años de esRadio.

Me quedé como el pastorcillo de mi pueblo cuando se le apareció la Virgen: estupendo, o sea, atónito. Resulta que los primeros seis meses de esRadio se cumplen justo un día antes –el 7 de marzo a las 7– de los diez años de Libertad Digital –el 8 de Marzo de 2010–. Pero entre seis meses y diez años hay mucha diferencia. O lo parece. A lo mejor no es tanta.

Me había venido de pronto a la memoria el verso de una canción de Umberto Tozzi: "e vanno le stagioni come motociclette". Y salí del paso:

– Es que la vida va que se mata, César. Y nos mata, que es lo suyo.

– Desde luego. Bueno, voy para el estudio. Hasta mañana.

– Hasta mañana.

En realidad, la canción que quería recordar era, por supuesto, "Los jardines de marzo", de Lucio Battisti:

"Ché anno é,
ché giorno é,
questo é il tempo di vivere con te."

Porque hace diez años estábamos mucho más solos. Y al cumplir esta etapa, tan redonda, tan cuadrada, me apetece menos reafirmar las razones que nos llevaron a fundar esta empresa liberal que constatar el cambio que esos valores, sembrados, cuidados y recogidos año tras año, han producido en nosotros. Ayer, que mañana ya será anteayer, Libertad Digital era una cosa sólo nuestra. Ahora, nosotros somos sólo una parte, fundamental, pero ojalá no imprescindible, de Libertad Digital. Cuando miro las fotos de los equipos de los programas de radio y televisión, apenas conozco a la mitad de los que aparecen, y sólo de vista. Ya sólo trabajamos con unos pocos del centenar largo de atareados talentos que hilvanan su devenir con nosotros. Y aquella redacción del diario digital que fundamos en la calle Conde de Aranda nos parece conmovedoramente pequeña, aunque no insignificante.

Como casi todos, si no todos, los aniversarios de LD he escrito un artículo de balance, yo creo que valdría la pena intentar una innovación y evitar la fatal repetición de argumentos. Que Dani Rodríguez Herrera añada los enlaces a todos ellos y déjenme cultivar la melancolía de lo que nunca pensamos que existiera, o pudiera existir tanto, y nos ha cogido de sorpresa. Sólo quiero recordar algo fundamental: hemos pasado en estos diez años de ser un proyecto liberal a convertirnos en una empresa de comunicación; y el mérito de ese cambio corresponde a Alberto Recarte. Hemos pasado de ser un grupo de amigos a una redacción de periódico, y es mérito de Javier Rubio en aquellos años primeros, decisivos, de LD. Hemos visto cómo una nueva generación aprendía con nosotros el oficio de informar y la sagrada costumbre de opinar; y hoy aquellos veintipocoañeros, que se llamaban Dieter o Somalo, dirigen programas, mantienen dinámicas informativas propias y sostienen, contra viento y marea, esos valores liberales que casi siempre sólo mantenemos aquí. Tras ellos apunta otra novísima generación, la de esRadio, al tiempo proyecto y milagro, frutecer definitivo de Libertad Digital. Y tal vez pronto, mientras cursa la dulce pena del tiempo, se oirá:

– ¡Diez años ya de esRadio, Dieter! ¡Diez años ya!

– ¡Y veinte de Libertad Digital, Javier! ¡Veinte años ya!

Momento en el que alguien, no quiero pensar quién, les dirá:

– Venga, venga, a trabajar, que aquí todos los días cumplimos años.

Y será verdad.

Número 43

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