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La Ilustración Liberal

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Iberoamérica: de mal en peor

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Antes de entrar en valoraciones, allá van los hechos objetivos después de los últimos datos que han sido anunciados esta semana.

Primero: El Producto Interior Bruto argentino ha caído un 16% en lo que va de año. Argentina crea una sexta parte de riqueza menos que antes.

Segundo: En el mismo periodo -es decir, desde finales de diciembre, cuando los peronistas decidieron suspender la convertibilidad fija peso-dólar- la moneda argentina se ha depreciado en un 65%. Quien antes tenía tres, ahora tiene uno.

Tercero: Además, Argentina volvió a impagar esta semana -lo cual, empieza ya a no ser novedad- los intereses de sus bonos samurai (denominados en la propia moneda del país).

Cuarto: El real brasileño ha perdido un 20% de su valor, o lo que es lo mismo, los inversores en Brasil han perdido una quinta parte de sus ahorros en las dos últimas semanas. Como ya avisamos aquí el mismo día de la devaluación argentina, los inversores han iniciado la huida y el país de la samba ya está notando los efectos iniciales de la recesión que se le viene encima. Por si fuera poco, las encuestas dan favorito a "Lula" Da Silva (socio principal, junto con Fidel Castro, Daniel Ortega, Hugo Chávez, las FARC o el terrorista-zapatista Marcos del tardocomunista Foro de Sao Paulo y a cuyas reuniones no suelen faltar "nuestras" IU y HB) con el 40% de los votos para las próximas elecciones presidenciales.

Quinto: El Uruguay anunció el jueves que suspendía su compromiso de garantizar la estabilidad de su moneda frente al dólar, permitiendo que ésta caiga más allá de la banda de fluctuación máxima anunciada del 12%.

Sexto: El Uruguay, asimismo, vio reducirse el volumen de sus exportaciones en un 50% con el Brasil y en un 70% con la Argentina, como consecuencia de las devaluaciones llevadas a cabo en enero 1998 y en enero de 2002 respectivamente por ambos países. Dicho de otro modo, las empresas uruguayas se han quedado sin clientes. Consecuencia de todo ello, el Uruguay lleva ya cuatro años en recesión.


Ahora las valoraciones

La espiral de déficit público-devaluación de la moneda-traspaso de la recesión al vecino comercial-contradevaluación, guerra comercial,... que tuvo a su inspirador ya en el Keynes de los años 30, (y que produjo unos efectos tan devastadores en el mundo en esa década, que culminó con la II Guerra Mundial) jamás puede ser un expediente para salir de una crisis. Lo que empezó Brasil en el 98, ni es moral, ni es eficaz. Acaba destruyendo el comercio internacional y las buenas relaciones entre vecinos (basta recordar las palabras del presidente uruguayo Batlle respecto de la Argentina). Sirve además para confiscar el dinero de los inversores e intimidarlos hasta convertir sus ahorros en flujos masivos de dinero caliente a muy corto plazo, que salta nerviosamente de país en país, tentado a la vez por enormes intereses-riesgo-país y despavoridos por devaluaciones, quiebras e impagos. Bueno sería ahora que cierto articulista de El País, que el día de la devaluación argentina se mofaba de las convertibilidades fijas, reproduciendo con sorna la famosa cita que alguien pronunció el día que Roosevelt acabó con el oro: "La civilización ya no volverá a ser la misma", nos vuelva a "ilustrar" sobre el tema.

Las enfermedades jamás se curan cuando se yerra sistemáticamente en los diagnósticos y en los tratamientos. Si tras anunciar la caída del PIB argentino en un 16% en lo que va de año, a algún enajenado del gobierno argentino se le ocurre echar la culpa a las políticas "liberales" pasadas, sólo nos queda rezar.

Juzguen ustedes qué tiene de ortodoxia liberal en la vieja tradición decimonónica (contención del gasto público y santo temor al déficit y al endeudamiento del estado, patrón-oro y odio a las devaluaciones) la siguiente cadena de acontecimientos:

Enero de 1998: El Gobernador del estado brasileño de Minas Gerais, Itamar Franco, anuncia el impago de la deuda pública. Poco después el gobierno brasileño devalúa el real, provocando una enorme caída en las exportaciones argentinas y uruguayas, la inquietud de los inversores y la recesión en ambos países.

Periodo 1991-2001: Mientras el PIB argentino crece un 40%, el gasto público en dicho país se duplica. Es la época en la que Duhalde y su señora juegan en el Gobierno de Buenos aires a ser Evita Perón dando todo tipo de ayudas "sociales" al tiempo que multiplican por nueve la deuda de dicho estado. A finales de dicho periodo, el déficit público ronda el 8% del PIB.

Segunda mitad de 2001: Ricardo López Murphy es destituido menos de dos semanas después de ser nombrado Ministro de Economía, al ser rechazado su plan de reequilibrio presupuestario, ordenación de las cuentas públicas y decidida apuesta por la creación privada de riqueza. Parece ser que "estaba en peligro la educación pública".

Diciembre de 2001: Los ahorradores argentinos ven "retenidos", o por mejor decirlo, primero confiscados y luego reducidos en términos reales, sus depósitos bancarios. Los bancos habían visto caer a la mitad el valor de unos bonos públicos cuyo impago ya se anticipaba, al tiempo que el impago y la morosidad de los créditos concedidos se había venido multiplicando con la recesión que duraba ya cuatro años.

Diciembre de 2001: Hordas de sindicalistas y "descamisados" peronistas teledirigidos por los siniestros Ruckauf y Duhalde asaltan los comercios y hacen caer al gobierno democráticamente elegido. La primera medida del nuevo gobierno es no pagar la deuda externa, lo cual es "celebrado" por todo lo alto por el Parlamento.

Enero de 2002: El Gobierno argentino deroga la ley de convertibilidad peso-dólar. En otras palabras, incumple lo pactado, confisca arbitrariamente y deja el camino libre para el incesante envilecimiento de la moneda.

2002: El gobierno aprueba leyes de controles de precios sobre bienes de primera necesidad que ocasionan los consabidos desabastecimientos, fármacos incluidos. ¿Sigo?...

Número 12

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